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Reporte de la semana

2017-05-17 00:00:00

Arranca Cannes su fiesta de 70 años, con una ovacionada película de apertura

Por Jean-Pierre Garcia
Desde Cannes en exclusiva para CorreCamara

Y ya empezó la fiesta que celebra la 70 edición del Festival de Cannes. El sol, que es fundamental en este certamen, atrae al nutrido público que es parte de la ceremonia y que se amontona en los alrededores del famoso Palacio. La muchedumbre tiene su lugar tras las barreras que lo separan de los famosos, quienes desfilan hacia la mágica alfombra roja cual militares sin armas pero con vestidos y joyas carísimas. El sol llegó puntual a la cita y el buen cine también. O esa es la esperanza, pues las películas en la competencia oficial así como las de las secciones Una Cierta Mirada, la Quincena de Realizadores y la Semana de la Crítica, pueden a veces parecer muy llamativas sobre el papel pero decepcionantes al final. Aun en esos casos, siempre el cinéfilo apasionado y el crítico versátil podrán satisfacer su apetito si acuden a otra sección, “Cannes Classics”, maravillosa selección que nos lleva a las obras maestras de la historia del cine.

En Cannes Classics este año se presenta una rica programación, entre la cual destacan para mí joyas auténticas como ”Blow-up” de Antoñoni (Italia), ”Native Son” de Pierre Chenal (director Francés pero producción argentina), ”Soleil Ô” de Med Hondo (Mauritania) y ”L’Atalante” de Jean Vigo, ”Bella de día” de Luis Buñuel… y también que no se me olvide ”Lucia” del maestro cubano Humberto Solás. Hay tantas otras que sería una lástima no verlas todas, pero en Cannes -como en Berlín, Venecia o San Sebastián-- uno tiene que correr atrás de las películas recientes para poder informar a los seguidores de Correcamara.
Trataremos de no perder la Clase Magistral que brindará Alfonso Cuaron. Y de vez en cuando, por cierto, disfrutaremos las sonrisas silenciosas de Pedro Almodóvar, pues como flamante Presidente del Jurado no podrá hablar del cine que vio durante el día, lo que para él será casi un castigo.


«Los Fantasmas de Ismael », una película de apertura que cae bien para el aniversario de Cannes.

Hace 25 años que Arnaud Desplechin viene a Cannes con varios de sus largometrajes. Inició con ”La Sentinelle” en 1992 y participó varias veces con sus películas en una o otra de las secciones de este festival que cumple sus 70 aniversario este año 2017. Esta ve le ha tocado el turno a “Les Fantômes d’Ismaël” (“Los fantasmas de Ismael”).

La historia de “Les Fantômes d’Ismaël” se puede resumir en una palabras sencilla: apariencias. La premisa sigue así: al momento de empezar el rodaje de su nueva película, la vida de un cineasta, Ismael (Mathieu Amalric), se ve trastornada por la reaparición de su esposa, Carlotta (Marion Cotillard), que había huido veinte años atrás. Ismael, además, debe resolver su relación con su enamorada, Julia (la excelente actriz en este papel, Charlotte Gainsbourg). El cuento al final no resulta tan sencillo pues se mezclan los deseos cinematográficos y los deseos amorosos, deseos o fantasmas según lo que uno piense de los personajes y del modo en que estallan unos contra otros.

 Con un juego de flashback bastante clásico, Desplechin nos hace entrar de modo simultáneo en la historia personal de Ismaël y en el guión que está filmando. Vamos por los dos lados, los personajes son bien definidos y se avanza con certeza. Se trata de amor y de creación cinematográfica hasta que Desplechin decide enviar por la ventana el rodaje de la película, escapándose en sus propios recuerdos como si quisiera expresar lo que le duele en un flashback auténtico y no de cine.

Desplechin hablan entonces de los oficios del guionista y director en el momento en que escriben su próxima historia: tienen varias posibilidades y géneros (historia de amor, de espías, cine negro incluso…) y deciden mezclar las páginas, las tramas y las narrativas. Es un tratamiento audaz que en muchos casos fallaría. Aquí funciona, debido a muy pocos elementos que son difíciles de precisar. Lo seguro es que el excelente trabajo con los actores y actrices conduce al relato a un desenlace con cierta felicidad. En especial, se destacan de modo muy claro los papeles de Mathieu Amalric (el director) y de Charlotte Gainsbourg, su brillante y conmovedora enamorada.

Nuestra estrella franco-hollywoodense Marion Cotillard aparece siempre muy linda pero su papel parece un poco artificial, como si estuviera casi siempre “fuera de foco” o más precisamente un poco en las afueras de la historia.

Al final, al público le gustó mucho la “última” de Desplechin. Y se puede decir que “Los Fantasmas de Ismael” es una de las muy buenas películas de apertura del Festival de Cannes. Además, es claro que su historia sobre un director de cine funciona muy bien para el aniversario que se festeja este año. ¡Thierry Frémaux, delegado general del certamen, se la jugó muy bien: apostó y ganó!



Fotos: Cortesía Festival de Cannes.