Por Lorena Loeza

En los últimos años, el cine de terror ha tenido que adaptarse a nuevas generaciones, que buscan en este género cada vez más el asombro y la perturbación, antes que el mero sobresalto que generalmente vemos en este tipo de películas.

El nuevo cine de terror parece buscar más la obsesión y el miedo en lo cotidiano, que la oscuridad, las almas atormentadas o los cementerios antiguos. Son incontables, al parecer, las formas en que el diablo se esconde en los detalles para regalarnos relatos entre la pesadilla y la más cruel de las realidades. Y también son los nuevos maestros del terror, los que se han propuesto mostrarlos de maneras cada vez más perturbadoras.

Y justo cuando creíamos que en lo relativo al cine de psicópatas y el terror psicológico lo habíamos visto todo, resulta que hay algo más aterrador que ser atrapada por un sociópata con la tradicional máscara de hockey o una motosierra.

“Good Boy” (2022) es una cinta danesa escrita y dirigida por Viljar Boe, con las actuaciones de Gard Lokke y Katrine Lovise. Su debut en el Festival Internacional de cine de Bogotá en 2022, dividió opiniones. ¿Qué clase de historia es ésta? ¿Una fábula de humor negro, un thriller, una especie de cuento sobre perversiones y demencia?

La verdad es que esas interrogantes no son sencillas de responder. La cinta nos presenta a Christian, un joven y adinerado heredero que parece tener todo lo que una chica sueña. Al parecer él lo sabe también por lo que no tarda en hacer “match” con una chica en una aplicación de citas.

Lo que parece ser un cuento de hadas con príncipe incluido, poco a poco va enrareciéndose, cuando Sigrid conoce a Frankie, el perro con el que vive Christian en su lujosa mansión.

Como el trailer lo adelanta, Frankie en realidad es una persona que asume la identidad de un perro. Y si en este momento piensan que la cinta es una crítica retorcida a la posibilidad de que la personas asuman una identidad diferente al género o la especie a la que pertenecen, créanme que el giro de tuerca es mucho más sorprendente.

Las decisiones del director al narrar esta cinta van de lo extraño a lo terrorífico prácticamente de una toma a otra. Cada nueva información cambia el rumbo aparente de la historia. Y digo aparente porque, aunque intuyamos que esta situación va a acabar mal, las formas en que evoluciona son inesperadas en sí mismas.

El terror toma poco a poco la forma de personas, de la ansiedad con la que buscamos complementarnos, de la soledad, o de la crueldad que no conoce límites. Y es así cómo entendemos que no, que no lo hemos visto todo y que las personas pueden tener secretos inconfesables que nunca nos hubiéramos imaginado.

Por Lorena Loeza

Es Maestra en Estudios Latinoamericanos y Licenciada en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es Profesora en Educación Preescolar por la Escuela Nacional de Maestras de Jardines de Niños. En el año 2000 recibió la Medalla Alfonso Caso al Mérito Universitario, por parte de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue Votante Internacional de los Globos de Oro en su edición 2025. Ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales de análisis cinematográfico como el Coloquio Nacional de Cine Regional, organizado por la UNAM y la Universidad de Guadalajara; el Coloquio sobre Cine Mexicano, organizado por el FestivaL Internacional de Cine de Morelia; también impartió la Conferencia “La idea del mal en El Exorcista” en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Morelos. Participó en la publicación conjunta “Femmes Fatales. 12 escritoras hablan de cine de terror” editado por el Festival Macabro y Editorial Samsara y en “Año Covid. Notas sobre el cine y la cultura en el año de la pandemia” publicación conjunta de Corre Cámara y Alphaville Cinema. Actualmente es consultora en temas de género y derechos humanos. Es colaboradora en Corre Cámara y otras publicaciones electrónicas de análisis cinematográfico; y en la Silla Rota en temas de género y derechos humanos.