Por José de Jesús Chávez Martínez
El célebre Buster Keaton siempre se distinguió por diseñar, dirigir y actuar en una serie de películas ingeniosas y llenas de acrobacias constantes. Era el “otro” comediante aparte de Charles Chaplin en una época en la que los gags de slapstick eran la tónica, es decir, la comedia física llevada por él al extremo, más que ningún otro, lo cual ya es mucho decir, pues en el recién fundado Hollywood había un elenco casi en su mayoría formado por el productor canadiense Mack Sennett. Las máximas figuras de entonces eran precisamente los cómicos del cine silente.
Sennett integró la compañía Keystone y la convirtió en plataforma de lanzamiento de las carreras de futuras estrellas como Roscoe “Fatty” Arbuckle, Mabel Normand, Ben Turpin, Harry Langdon, Gloria Swanson (ella enfocada más bien en el drama) y sobre todo al recién llegado de Inglaterra, Charles Chaplin. Fue Arbuckle quien impulsó a Buster Keaton ofreciéndole su primer papel en el cine en la película “The Butcher Boy” de 1917. Fatty también le mostró aspectos de la producción cinematográfica que a fin de cuentas sirvieron para que Keaton despegara en solitario dirigiendo sus propias cintas a partir de 1920.
Como ya se mencionó, Buster basó su arte en la expresividad física de alto riesgo, con acrobacias, saltos, caídas, golpes y muchas maromas. Hacía “actuar” a objetos grandes como casas, automóviles, carretas o trenes, incluso elementos naturales, como ríos, cascadas, arboles. Su estilo se volvió inconfundible y contundente, y más por su expresión imperturbable aun ante grandes riesgos, lo que le valió el mote de “cara de palo”. En sus historias era él y su pequeño pero atlético cuerpo contra el mundo, contra el entorno, contra todos: contra el ejército, contra la policía (en “Cops”, 1922), contra un huracán (en “Steamboat Bill Jr.”, 1928).
Si bien Chaplin tenía en su gran personaje “Charlot” (el del bigotito, bombín y bastón) a un tipo filosófico y reflexivo ante la incomprensión e injusticias sociales, Keaton manifestaba en pantalla un gran desorden que lo envolvía y del cual habría de salir ileso con ingenio y perseverancia. Así ocurre en “El maquinista de La General”. En esta historia ambientada en la Guerra Civil de Estados Unidos, Buster encarna a Johnnie Gray, un maquinista del sur que anhela ser enrolado en el ejército confederado, pero no lo consigue. Sin embargo, su aventura comienza cuando unos soldados del norte roban su locomotora con su novia Annabelle (Marion Mack) a bordo. Entonces hace lo imposible por recuperar a su gran amor (¿la máquina o su novia?).
Los gags en esta historia se presentan con gran naturalidad, con Johnnie arreglándoselas para perseguir su locomotora y salvaguardar a Annabelle. Ambos intérpretes, Mack y Keaton, interactúan con mucha solvencia gracias al guion bien elaborado, con secuencias versátiles y muy graciosas, por ejemplo en una cabaña donde a ella la mantienen cautiva y durante la marcha del tren, ya que ha sido rescatada por su héroe, pero la huida no será fácil en medio de la guerra.
Por otra parte, el despliegue de extras, el uso de escenarios naturales y los grandes travelings forman parte de una hechura perfecta que complementa muy bien los contrasentidos dramáticos de una doble persecución. Keaton termina por cimentar un modelo de trama de la comedia americana en la que el slapstick ya interactúa más con el enredo que presentía la llegada del gag sonoro. Esa es la importancia de Keaton y de ésta que es considerada su obra maestra, misma que puede servir (si no es que ya ha servido) de modelo para una comedia que deba considerar todo tanto en lo visual, lo dramático y lo argumental como en lo concerniente al diseño de producción. Mucho le deben a esta obra varios comediantes posteriores por lo que sobran razones para homenajearla a cien años de su creación y también para seguir honrando por siempre al gran Buster Keaton.
Título original: The General. País: Estados Unidos. Dirección: Buster Keaton, Clyde Bruckman. Producción: Buster Keaton, Joseph M. Schenck. Guion: Al Boasberg, Clyde Bruckman, Buster Keaton, Charles Henry Smith, Paul Girard Smith, basada en “La gran persecución en locomotora” de William Pittenger. Fotografía: Bert Haines, Devereaux Jennings. Montaje: Buster Keaton, Sherman Kell. Reparto: Buster Keaton, Marion Mack, Charles Henry Smith, Richard Allen, Glen Cavender.


