Los pequeños pastores Ramón y Gerardo, hijo y ahijado
respectivamente de la viuda Encarnación, se quieren como hermanos y
sienten vivo afecto por la niña Pilar, hija del alfarero ciego Martín.
Al creer Ramón y Gerardo, que trabajan el campo, se enamoran de Pilar,
quien los quiere por igual. Para resolver el problema, Gerardo,
simpatizante de la revolución, propone a Ramón que se incorporen a las
tropas del coronel Palacios. Dejan arada la tierra y se van sin decir
nada a nadie. Luchan valientemente y son ascendidos a tenientes. Pilar
encuentra unas rosas negras y va a ver en su cueva a la bruja soledad,
que la quiere como una hija. Soledad lee en las rosas lo que en efecto
ha de suceder: Ramón deja las tropas revolucionaria y regresa por
Pilar. Se casan, pero al cabo de un año no han logrado engendrar un
hijo. Llegan los revolucionarios con el ya coronel Gerardo al frente.
Ramón organiza la defensa y resulta malherido; Martín es muerto de un
tiro. Gerardo se lleva a Pilar después de besarla ante el
semiinconsciente Ramón. Gerardo es llamado por su superior Palacios, ya
general; Pilar aprovecha eso para huir en un guayín y regresar con
Ramón. Este se recupera creyendo que Pilar nunca se ha separado de él,
pero ella sufre mucho porque ha quedado embarazada de Gerardo. Pilar se
envenena con una pócima de Soledad: muere en brazos de Ramón pidiendo
perdón tanto a él como a Gerardo.
NO: Jefe de producción: Enrique L. Morfín. Estrenada el 18 de mayo de 1945 en el cine
Metropolitan. Dos semanas.
FU: García Riera, Emilio, Historia documental del cine mexicano. Tomo 3
1943-1945, Guadalajara, Jalisco, U. De G., Gobierno de Jalisco, Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Mexicano de
Cinematografía, 1992, p. 182.
