“¿Quemarlo? ¿Quemarlo vivo? ¿Pero se han vuelto ustedes locos?
¡¿Este es el pago a un soldado de la Revolución?! ¡¿Este es un ejército
de hombres o una tropa de perros?!” (
Antonio R. Frausto en Vámonos con Pancho Villa, 1935, de Fernando de Fuentes).

13 de diciembre de 1894- 4 de julio de 1958. Director, guionista, editor, productor. Figura su participación en: El
Compadre Mendoza (1934), Allá en el Rancho Grande (1936), Doña Bárbara
(1943), Vámonos con Pancho Villa (1936).

Hijo
de una familia acomodada, su etapa formativa estuvo marcada por una
profunda transición en el país, del porfiriato a la revolución armada.
De esta combinación, su personalidad se compuso con las contradicciones
morales e ideológicas que correspondían a su calidad de hombre
ilustrado y reflexivo ante su realidad. Afortunadamente, esas
complicaciones le permitieron como cineasta abordar temas que no habían
pasado aún por la prueba del tiempo. De Fuentes ingresó al cine a
trabajar en la exhibición y, al comienzo del sonoro, se incorporó en la
producción, como segundo ayudante de dirección en Santa (1931). Al año
siguiente recibió su primera oportunidad como realizador, en la cinta
El anónimo. Muy pronto dio señas de su creatividad y agudeza con El
prisionero trece (1933) y con la ya mencionada El compadre Mendoza.
¡Vámonos con Pancho Villa!, la primera obra maestra del cine mexicano,
lo consolidó dentro de nuestra cinematografía. Con Allá en el Rancho
Grande De Fuentes creó la piedra angular para la construcción de una
verdadera industria: con ella, el cine mexicano descubrió su género más
auténtico, la comedia ranchera. Durante las décadas siguientes, De
Fuentes dirigió más cintas relevantes, como Doña Bárbara (1943) o
Crimen y castigo (1950) y hasta su fallecimiento completó una amplia
filmografía compuesta por 33 largometrajes de temas y géneros variados.
(Hugo Lara, del libro Una Ciudad Inventada por el Cine, Ed. Cineteca
Nacional, 2005)