Tras estar encerrada en el calabozo de la prisión estatal, Susana logra escapar
desprendiendo los barrotes de la ventana. En su huida, la joven llega a la hacienda de Don
Guadalupe, y es recibida como un miembro más de la familia por Doña
Carmen, su hijo Alberto, la sirvienta Felisa y el caporal Jesús. Luego de recuperarse, Susana inicia sus coqueteos y enciende pasiones entre los varones de la hacienda, lo que lleva a generar discordia entre ellos
.