Por Lorena Loeza

Fuera de concurso para la edición 2018 de My French Film Festival, se presenta “Ocurrió cerca de su casa” (C’est arrivé près de chez vous), cinta dirigida por el trío conformado por Benoît Poelvoorde, Rémy Belvaux y André Bonze, y que en 1992 fue la gran ganadora  del Festival de Sitges (mejor película y mejor actor para Benoît Poelvoorde).

Para algunas personas se trata de una cinta de culto, mientras que para otras, es un tanto  pretenciosa, sin faltar quienes la califican de brutal y desagradable. Lo que es claro es que en ningún momento la audiencia permanece indiferente, siendo muy probable que el malestar y el desagrado formen parte de la estrategia provocadora que anima la filmación de esta película.

En tono de falso documental y en blanco y negro, la cinta sigue con cámara en mano a un asesino serial, ladrón y violador explicando cómo es que hace “su trabajo”, así como sus opiniones de las cosas que le rodean. Más que humor negro, la película logra algo interesante  en comparación con otras películas en donde los sicópatas son las estrellas: que no sintamos empatía alguna por una persona tan impresentable.

La narración a sangre fría de como matar y deshacerse de los cuerpos, acompañada de sus opiniones racistas, misóginas, homofóbicas y discriminatorias, logran su cometido. Este sujeto es impresentable. Y sin embargo, no entiendes por qué la filmación sigue, ni la razón por la cual los cineastas no sólo no se horrorizan, sino terminan siendo cómplices – y hasta instigadores- de crímenes horrendos. Ni tampoco la razón por qué continúas viendo la cinta hasta el final.

Una brillante actuación y la simplicidad de la cámara en mando y los diálogos sencillos, hacen de la experiencia algo tan intimista como el título que le da nombre: esto podría pasar cerca de tu casa, podrías ser parte de ese barrio, podrías tener un conocido así y nunca pensarías que el demonio mismo es tu vecino.

La película es una cruda reflexión de cómo digerimos la violencia en el cine y  los medios. Hay que recordar que el falso documental es justo una herramienta que le dio una nueva perspectiva al cine de terror, bajo esta lógica de “hacerlo más realista” y de permitirte mirarlo todo “con tus propios ojos”. La cinta plantea en  varios momentos la posibilidad de que ese pretendido “realismo”  en realidad sólo nos haga insensibles al tono de violencia que existe dentro y fuera de la pantalla. 

Y quizás  que hagamos ídolos de estas personas porque en el fondo todos/as queremos ser un poco como ellas: poder trasgredir las reglas sin señal de remordimiento alguno.

Mírala completa en esta liga.

Dirigido por : Benoît Poelvoorde, Rémy Belvaux, André Bonzel. Con : Benoît Poelvoorde.

Por Lorena Loeza

Es Maestra en Estudios Latinoamericanos y Licenciada en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es Profesora en Educación Preescolar por la Escuela Nacional de Maestras de Jardines de Niños. En el año 2000 recibió la Medalla Alfonso Caso al Mérito Universitario, por parte de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue Votante Internacional de los Globos de Oro en su edición 2025. Ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales de análisis cinematográfico como el Coloquio Nacional de Cine Regional, organizado por la UNAM y la Universidad de Guadalajara; el Coloquio sobre Cine Mexicano, organizado por el FestivaL Internacional de Cine de Morelia; también impartió la Conferencia “La idea del mal en El Exorcista” en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Morelos. Participó en la publicación conjunta “Femmes Fatales. 12 escritoras hablan de cine de terror” editado por el Festival Macabro y Editorial Samsara y en “Año Covid. Notas sobre el cine y la cultura en el año de la pandemia” publicación conjunta de Corre Cámara y Alphaville Cinema. Actualmente es consultora en temas de género y derechos humanos. Es colaboradora en Corre Cámara y otras publicaciones electrónicas de análisis cinematográfico; y en la Silla Rota en temas de género y derechos humanos.