Por Hugo Lara Chávez
El realizador británico Ridley Scott, cuya carrera pasa por un mal momento desde “Lluvia negra” (1988), tiene en su haber películas de gran valía como “Los duelistas” (1977), filme que relata el enfrentamiento entre dos rivales a lo largo de varios años, desde la cumbre hasta el ocaso napoleónico; y en ciencia ficción “Alien” (1979) y la estupenda “Blade Runner” (1982), una historia policiaca que hace además un evidente homenaje al cine negro de los años 50. Pero “Lluvia negra” fue el primer bache de este director, una obra cuyo carácter estaba supeditado más al lucimiento de Michael Douglas que a la verdadera intención de hacer un thriller original. “Un final inesperado” (Thelma and Louise), la nueva cinta de Scott, es desafortunadamente una obra menor dentro de su filmografía.
La historia de “Un final inesperado” relata un viaje de dos amigas, Thelma y Louise. Louise, una mujer independiente que trabaja de mesera en un café, disuade a su mejor amiga Thelma, una mujer sumisa cuyo marido es un macho posesivo, para que pasen juntas el fin de semana en la montaña. Una vez emprendido el viaje, las dos mujeres hacen escala en un bar donde Thelma, tras algunas copas de más, es intentada ser violada por el tipo con quien bailaba, pero Louise llega a tiempo para rescatarla y mata al violador. A partir de entonces, las dos mujeres emprenderán la fuga con destino a México mientras la policía inicia la persecución del Thunderbird 66 que conduce Louise. El recorrido de las dos amigas, a través del suroeste estadounidense, será un viaje revelador y liberador: para Thelma, el descubrimiento de su oculta feminidad y el sacarse del sometimiento de su esposo; para Louise, el recordar la experiencia de haber sido violada años atrás en Texas.
El road movie, un género cinematográfico reciente que se ha nutrido en cierta medida del western y que aborda temáticamente un viaje interior e introspectivo de sus personajes, paralelamente a un recorrido que cubren en algún vehículo, siguiendo un itinerario geográfico que les resulta revelador de su propia condición y de un contexto social de su país. “Un final inesperado” es un road movie que recuerda a la cinta “Easy Rider” (1969, Dennis Hopper), es también en cierta forma un “Butch Cassidy and the Sundance Kid”, pero en una versión femenina, donde los protagonistas, en este caso Thelma y Louise, encuentran su identidad y su liberación del otro lado de la justicia. Además, Scott y su equipo hubieron de seleccionar locaciones surtidas del western: de Arkansas al Gran Cañón, y no es extraño tampoco que esta inspiración se vea perfectamente retratada en una última persecución, cuando una inmensa cantidad de patrullas persiguen por una extensa llanura al Ford de las dos mujeres.
Pero la intención del director, analizar bajo una óptica femenina un ambiente hostil de hombres machos, abyectos y vulgares (el esposo, el violador, el ladronzuelo que seduce a Thelma, el chofer del trailer, un patrullero de la carretera), cae a veces en la caricaturización que deforma el discurso antimachista y que desvía la ruta de este road movie de un viaje liberador e introspectivo a una búsqueda de revancha. Si bien los incidentes del viaje sirven para nutrir un autoconocimiento interior de las dos mujeres y su calidad de fugitivas sirve como válvula de escape de sus inquietudes reprimidas, por otro lado el curso de las acciones deja asomar una superficialidad en dicha liberación: el rencor al macho, justificado apuradamente (es muy vago e incierto el pasado tortuoso de Louise), cae en un manipuleo que se transforma en un vandalismo gratuito (las dos amigas, convencidas de no entregarse, atacan a un vulgar chofer en una acción puramente vengativa) perdiendo con ello la autenticidad femenina y la seriedad del tema, en parte por una clara intención dramática de no someter la anécdota a un acartonado reproche feminista y sí conferirle un matiz de aventura.
El oficio técnico de Ridley Scott queda de manifiesto en esta obra, con una resolución convencional y una factura efectiva, pero donde no se aboca con plenitud a un análisis más profundo y más introspectivo de sus personajes, como en realidad lo exigiría la anécdota. Con “Un final inesperado”, Ridley Scott deja ver que su eficiencia sigue estando más subordinada a las expectativas comerciales que a las creativas, y que por lo pronto aún no retorna a un lúcido despunte como lo hiciera en “Los duelistas” o en “Blade Runner”. Aunque “Un final inesperado” no da el ancho de sus films antes citados, es de cualquier modo una obra que se puede ver, y por lo pronto debemos esperar su próxima película, basada en la vida de Cristóbal Colón, para saber si Scott ha vuelto a hacer bien lo suyo.
“Un final inesperado” (Thelma and Louise, EU 1991). Dir: Ridley Scott. Productor: Ridley Scott y Mimi Polk. Guion: Callie Khouri. Foto: Adrian Biddle. Diseño de producción: Norris Spencer. Música: Hans Zimmer. Con: Susan Sarandon, Geena Davis, Harvey Keitel.

