Por Hugo Lara
Blue moon
You saw me standin’ alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own
“Blue Moon”, Lorenz Hart y Richard Rodgers
El cineasta Richard Linklater tiene en su filmografía más de 30 películas y varias de ellas joyas auténticas, que bien vale la pena mirar y admirar en más de una ocasión. Su cine pasa por diferentes géneros y sin duda merece alguna retrospectiva en el que podrían aparecer sus tramas sobre los jóvenes y sus conflictos como “Rebeldes y confundidos”
(Dazed and Confused, 1993) o “Despertando a la vida” (Waking Life, 2001), sus comedias como “Escuela de rock” (2003), y necesariamente su trilogía romántica “Antes del amanecer” (1995), “Antes del atardecer” (2004) y “Antes de la medianoche” (2013), protagonizadas por su actor fetiche y alter-ego, Ethan Hawke, quien también toma parte en otras de sus películas emblemáticas, como “Boyhood. Momentos de una vida” (2014), filmada a lo largo de 12 años.
Este 2025, Linklater ha tenido bastante actividad, toda vez que estrenó dos destacadas películas, “Nouvelle Vague”, centrada en la filmación del clásico de Jean-Luc Godard “Sin aliento” de 1959, y “Blue Moon”, cinta que lo volvió a reunir con Hawke y que aborda un episodio clave de la vida del compositor Lorenz Hart, figura central del musical estadounidense hasta su muerte, en 1943 y autor de canciones muy populares como “My Funny Valentine”, “Bewitched, Bothered, and Bewildered” o la que le da el título al filme, “Blue Moon”.
“Blue Moon” sucede prácticamente en un solo lugar (salvo un par de escenas) y tiempo. Hart (Hawke) acude al estreno del musical “Oklahoma!”, en marzo de 1943, una exitosas obra creada por Richard Rodgers (Andrew Scott), su antiguo socio creativo que lo ha reemplazado después de 20 años por Oscar Hammerstein (Simon Delaney). Hart abandona la función y se refugia en el bar del restaurante Sardi’s, donde más tarde llegarán a celebrar Rodgers, Hammerstein y amigos. Haciendo bromas y fingiendo alegría, en realidad Hart se lame las heridas de su orgullo en compañía del cantinero y el pianista, mientras espera encontrarse con la hermosa Elizabeth (Margaret Qualley), su joven protegida de la que está enamorado. Conforme avanza el pietaje, Hart alterna con distintos personajes que aparecen en el lugar, incluyendo a Rodgers, a quien le propone crear juntos una nueva obra musical, “Marco Polo”.
“Blue Moon” es un fascinante estudio de carácter sobre Hart, de quien vamos descubriendo sus distintas facetas, virtudes y defectos: su genio musical, su alcoholismo que lo separa de Rodgers, su simpatía, su generosidad, su soledad y tristeza. Es notable la gran interpretación de Hawke, que hace una gran transformación física y le da profundidad emocional, dando vida con autenticidad a un hombre de baja estatura y alegre, que esconde su amargura todo el tiempo. A ello también hay que dar mérito al guion de Robert Kaplow, que antes ya había colaborado con Linklater en la muy estimable cinta “Me and Orson Welles” (2008). El guion cumple la hazaña de comprimir toda una vida en una sola noche y un solo espacio, lo que es uno de sus valores más atractivos. El manejo preciso del espacio y tiempo, dan forma a un microcosmos bien aprovechado hasta en su último rincón, dando suficiente movimiento y aire que, usando sus recursos teatrales, se expande en una experiencia cinematográfica completa.
La narración se mantiene en un tono melancólico, bien ejecutado por Linklater y su crew, que le dan forma a una película sofisticada y exquisita, sin un presupuesto elevado, con grandes logros en la ambientación, la fotografía, el vestuario y demás departamentos. El resultado es una película deliciosa e íntima sobre la decadencia, incluso para quienes no conocen la vida de Lorenz Hart, pero profundamente reveladora para los amantes del biopic.

