Por Hugo Lara

En la época del #MeToo, hablar de cacería feminista puede resultar políticamente incorrecto. Allí donde las sospechas se acumulan, la desconfianza germina. El cineasta Luca Guadagnino se interna en ese umbral donde es mal visto, para algunas personas, que otras mujeres y hombres lo cuestionen o lo escudriñen.

El director italiano que nos ha entregado notables filmes como “Llámame por tu nombre” (Call Me by Your Name, 2017) y, recientemente, “Queer” (2024), entre otras, ahora estrena “Cacería de brujas” (After the Hunt, 2025), que tuvo su premiere en la pasada Mostra de Venecia.

Se trata de un drama en clave de thriller cuyo reparto lo encabeza Julia Roberts quien da vida a Alma, rubia y madura profesora de filosofía en la elitista Universidad de Yale. Allí goza de gran prestigio y popularidad, entre sus alumnos y compañeros, en un ambiente intelectual, pedante y sofisticado como es ella misma y la pareja que forma con su marido, el psicólogo Frederick (Michael Stuhlbarg). Alma tiene una relación amistosa con otro profesor más joven y coqueto, Hank (Andrew Garfield), así como con una de sus alumnas, Maggie (Ayo Edebiri), chica negra y lesbiana cuyos padres aportan millonarias donaciones a la universidad. Pero, días después de una reunión en su casa, Maggie le revela que fue asaltada sexualmente por Hank. Alma se resiste a darle la razón y, por otro lado, escucha la versión de él, quien argumenta que Maggie lo está atacando porque descubrió que había plagiado su tesis de doctorado. Gradualmente, el intríngulis se vuelve más complejo y el escándalo estalla en el campus universitario. Además, a la intriga se suma un turbio antecedente en la vida de Alma.

Anteriormente, Thomas Vinterberg en su excelente filme “La caza” (2012), había entrado en el controversial tema de una falsa acusación de acoso sexual que lleva al linchamiento social a un maestro de kinder, interpretado por Mads Mikelsen. Esta película desgrana el mecanismo de una mentira que estalla destruyéndolo todo.

Por su parte, Guadagnino se basa en un guion de la actriz Nora Garrett —el primero que ha escrito, por cierto— que toca varios temas de fácil combustión:  el movimiento #MeToo y el feminismo del nuevo milenio, las  acusaciones de asaltos sexuales en las universidades;  el trato deferente que se la da a algunas minorías sexuales y raciales en Estados Unidos pero que proyecta la continuidad de la supremacía blanca; el peso de la influencia económica en las instituciones académicas, entre otras.

Todo ello forma una amalgama que sostiene los diferentes misterios que se entreveran a lo largo del metraje, entre las suspicacias y pistas falsas. El director y su equipo observan las entrañas de esa universidad de élite con lente de entomólogo: desde los chismes de pasillo, la admiración y/o el desprecio que se tienen maestros y alumnos entre sí; los debates intelectuales que son duelos de egos, hasta el ambiente de los bares que se vuelven extensión selvática del campus. En ese entorno, se pone en foco el tête-à-tête entre Alma y Maggie, dos mujeres algo antipáticas, de distintas generaciones, ambigüas todo el tiempo y que son difíciles de anticipar para el espectador al que se le desafía constantemente, como lo marca el epílogo que rompe la cuarta pared y termina con la voz de “¡corte!” sobre la imagen de una propina.

Guadagnino le imprime su singular estilo al relato, lo que le ayuda a salir de lo convencional: el tratamiento de la imagen, de los ambiente, la música, el arte, son más ricos y, ciertamente, sofisticados. Además, Julia Roberts le da una fuerza especial al personaje, con su apariencia fría y dura, para lo cual se pintó el cabello de rubia, al estilo de la legendaria Gena Rowlands, como han llegado a comentar en entrevistas.

“Cacería de brujas” incomoda por su visión ambigua, pero tiene material para alimentar la discusión al salir del cine y durante la cena, lo que sin duda es evidencia de que hay buenos elementos que la hacen interesante y sobresaliente.

Por Hugo Lara Chávez

Investigador, escritor y cineasta, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Artes (2023). Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Ha producido el largometraje Ojos que no ven (2022), además de dirigir, escribir y producir el largometraje Cuando los hijos regresan (2017) y el cortometraje Cuatro minutos (2021). Fue productor de la serie televisiva La calle, el aula y la pantalla (2012), entre otros. Como autor y coautor ha publicado los libros Pancho Villa en el cine (2023), Zapata en el cine (2019) en calidad de coordinador, Dos amantes furtivos: cine y teatro mexicanos (2016), Ciudad de cine (2011), *Luces, cámara, acción: cinefotógrafos del cine mexicano 1931-2011* (2011), Cine y revolución (2010) como editor, y Cine antropológico mexicano (2009). En el ámbito curatorial, fue curador de la exposición La Ciudad del Cine (2008) y co-curadór de Cine y Revolución presentada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (2010).En el ámbito periodístico, ha desarrollado crítica de cine, investigación y difusión cinematográfica en diferentes espacios. Desde 2002 dirige el portal de cine CorreCamara.com. Es votante invitado para The Golden Globes 2025.