Por Miguel Ravelo
Elio Solís (voz de Yonas Kibreab) es un pequeño de once años quien, debido a circunstancias no aclaradas en esta película, acaba de perder de sus padres. Su reciente orfandad lo lleva a vivir con su tía Olga (voz de Zoe Saldaña), militar que forma parte de un proyecto secreto que involucra la exploración espacial y los intentos de comunicación con seres de otro planeta. Elio es un niño solitario e introvertido que no comprende la difícil situación que le tocó atravesar, y que día con día se descubre incapaz de encajar con otros niños y especialmente con su tía, a quien ve como una persona extraña a la que ni siquiera considera parte de su familia.
La forma que “Elio” (2025) encuentra para evadir su realidad, es la investigación espacial y los misterios que se esconden más allá de nuestro planeta. Tras una visita al museo, Elio descubre que, en 1977, la humanidad envió al espacio la sonda Voyager. Ésta, además de recabar información sobre el sistema solar y nuestra galaxia, también portaba una grabación sobre la historia de la vida en la tierra que buscaba ser descubierta por alguna inteligencia extraterrestre. Elio encuentra un nuevo propósito: hacer contacto con seres de otros planetas y así comenzar una nueva vida en un mundo que lo entienda y del que pueda sentirse parte.
Como es de esperarse, y volviéndose necesario arrancar la aventura, Elio consigue infiltrarse en uno de los laboratorios ultrasecretos en los que su tía trabaja y enviar un mensaje al espacio, el cual es prontamente recibido por un grupo alienígena que viaja en una gigantesca nave-planeta conocida como el Comunverso. Desde esta plataforma, se buscan representantes pacíficos de cada planeta entre los millones de galaxias, con el fin de formar una civilización representativa de cada rincón del universo. Para la buena suerte de Elio, es prontamente abducido por la nave y sus aventuras comienzan, conociendo a personajes entrañables y provocando un caos intergaláctico que pone en riesgo la existencia del Comunverso y del planeta Tierra.
“Elio” es la más reciente propuesta animada de Disney-Pixar, tras el rotundo éxito de “Intensa-mente 2” (“Inside out 2”, Kelsey Mann, 2024), la cual tuvo un costo de 200 millones de dólares y recaudó más de 1,700 mdd alrededor del mundo. “Elio”, dirigida por Madeline Sharafian, Domee Shi y Adrian Molina, y producida por Pete Docter, tres veces ganador del Oscar a la Mejor Película Animada (“Up”, 2009; “Intensamente”, 2016 y “Soul”, 2020), ésta tenía la considerable tarea de ser un éxito de taquilla y contar una historia apasionante, rubros en los que no consigue aterrizar con fortuna.
Salvo ciertos conflictos y villanos intergalácticos, “Elio” parece haber tomado varias de sus ideas de la película “El vuelo del navegante” (“Flight of the Navigator”), dirigida en 1986 por Randal Kleiser. En ella, un niño terrestre de 12 años también se encontraba dentro de una nave espacial en donde conocía y entablaba amistad con curiosos personajes alienígenas mientras aprendía que, más allá de nuestro planeta, existen seres pensantes que han dejado los conflictos bélicos para civilizaciones menos avanzadas, como la nuestra.
Mientras las aventuras en “Elio” continúan, conoceremos a varios personajes que lo acompañarán en su búsqueda por un lugar del que pueda sentirse parte. Por un lado, el grupo de habitantes del “Comunverso”, pero especialmente al que se convertirá en su mejor amigo: Glordon (voz de Remy Edgerly), un ser de gran corazón, parecido a una babosa, hijo del sanguinario Lord Grigon (voz de Brad Garrett), emperador de Hylurg, conquistador de planetas y destructor de civilizaciones, quien busca transmitir su amor por la guerra a su tierno y esponjoso vástago. Cuando el terrible Grigon se entera de que Elio secuestró a su hijo intentando buscar la paz entre las civilizaciones, su furia se desata, y será tarea del pequeño resolver el conflicto que ninguna de las especies del universo ha logrado solventar.
Más allá de contar una historia que se ha desarrollado con mejor suerte en otras ocasiones, uno de los problemas que arrastra “Elio” es lo poco atractivo que resulta su protagonista. Lo anterior es extraño, considerando que una de las directoras de la película es Domee Shi y una de las guionistas es Julia Cho, dupla que se encargó de llevar a las pantallas la notable “Red” (“Turning Red”, 2022), también de Disney-Pixar, en la que Mei, su protagonista, atraviesa algunos conflictos similares a los que se enfrenta Elio: el no sentirse parte de una comunidad, creer que nadie los entiende y verse incapaces de cumplir con las expectativas que se tienen sobre ellos. Habiendo construido a un personaje tan atractivo como ella, dentro de una historia interesante y conmovedora, resulta incomprensible que Elio se desarrolle de forma tan genérica.
Es difícil encontrar aquí al Pixar que produjo al hilo varias obras maestras del cine animado. “Elio”, sin ser una película del todo desechable, sí resulta un producto carente de alma y fácilmente olvidable. Desde el inicio, evitando por completo cualquier mención a la causa de la muerte de los padres del protagonista, la película se mueve en terrenos en exceso seguros y milimétricamente cuidados para no provocar polémicas o inquietar de forma alguna a las audiencias. Tal vez el mayor atractivo sean Lord Grigon, el antagonista, y su viscoso hijo Glordon, quienes consiguen aportar interés y. matices a la historia. Inclusive la problemática que sufre Glordon al tener que enfrentar a su sanguinario padre resulta más interesante que la búsqueda de pertenencia del personaje protagónico.
Es de esperarse que, al ser una película de Disney-Pixar, no faltaran los mensajes sobre la familia, la identidad, el valor de la amistad, lo absurdo de la violencia y la importancia de la comunicación, todos ellos ya explorados anteriormente y con más fortuna por el propio estudio. Sin embargo, todas estas temáticas aquí resultan forzadas, más para cumplir una fórmula que ha demostrado ser exitosa y conmovedora en anteriores entregas, que porque se sienta genuinamente parte de la historia que se está contando.
Aunque con buenos visuales y ciertos momentos rescatables, “Elio” termina sintiéndose como un producto genérico, hecho por una compañía que antes pusiera todos sus esfuerzos en conseguir historias entrañables y personajes únicos. Los resultados en taquilla ya reflejan su no tan exitosa recepción: con un costo de 150 millones de dólares, la película alcanzó una taquilla mundial de poco más de 154 mdd, lo que se traduce en pérdidas para el estudio y productores. Habrá que esperar que la próxima entrega de Disney-Pixar, “Hoopers: Operación Castor”, a estrenarse en 2026, no solamente recaude mayores cifras, sino que consiga conectar con las audiencias como antes parecía que solo Pixar podía lograrlo.
“Elio” se encuentra disponible en la plataforma Disney plus.

