Por Lorena Loeza

Para nadie es un secreto que perder a una persona cercana o querida es un duelo que inicia mucho antes de la despedida: cuando la vemos apagarse y, poco a poco, tomamos conciencia de su fragilidad. Esta cinta nos sitúa en la vivencia de una familia que se prepara para un adiós doloroso, entre recuerdos, tristeza y asuntos pendientes.

Basada en el libro “Las mutaciones” de Jorge Comensal, la adaptación cinematográfica dirigida por Jorge Ramírez Suárez, retoma uno de los mensajes principales del relato: la reflexión sobre la fragilidad de la comunicación humana y cómo la enfermedad transforma no solo al individuo, sino también a su entorno familiar y social.

“Las mutaciones” narra la historia de Raúl —interpretado por Tony Dalton—, un abogado que, tras una operación de emergencia, pierde el habla debido a un cáncer de lengua. Este acontecimiento transforma su vida y la relación con su esposa y sus hijos adolescentes. Ella debe regresar al trabajo después de muchos años, y tanto su hijo como su hija enfrentan sus propios conflictos, además del miedo latente de perder a su padre. Elodia —interpretada por Mónica del Carmen—, la empleada doméstica, asume el rol principal de cuidadora de Raúl como muestra de lealtad por favores recibidos anteriormente.

Elodia es quien realmente se encarga del cuidado del enfermo y lo hace a su manera: desde probar remedios alternativos hasta regalarle un loro que solo dice groserías.

No obstante, hay un tema del que nadie quiere hablar abiertamente: la enfermedad y la muerte. La película resulta íntima y cercana, porque en México, a pesar de celebrar a los muertos con una fiesta, la muerte y la pérdida siguen siendo asuntos de los que nadie quiere hablar ni asumir.

Raúl sufre al tratar de comunicar lo que entiende serán sus últimas voluntades. Nadie quiere escucharlo, porque en el fondo, lo que evitan es enfrentar su muerte y el dolor que ello provoca. La voz en off, acompañada de un destacado diseño sonoro que juega con los gritos internos y el silencio, permite que el público, por un momento, se ponga en los zapatos de quien vive su propio duelo sintiéndose incomprendido.

Además, es importante destacar que las actuaciones de Tony Dalton y Mónica del Carmen son, sin duda, el corazón de la película. Dalton transmite con sensibilidad tanto la lucha interna como la progresiva resignación de Raúl, logrando expresar emociones profundas incluso en silencio. Si deseas verlo en un papel muy diferente a los que nos tiene acostumbrados, definitivamente no debes perderte esta película.

Por su parte, Mónica del Carmen dota a Elodia de una humanidad entrañable y una fortaleza que sostiene a toda la familia, convirtiéndose en el soporte esencial de la trama. Ambos actores logran sostener el peso de la historia y conectar con el público desde la autenticidad y vulnerabilidad de sus personajes.

El resto del elenco se compone por Verónica Langer, Vicky Aralco y José Carriedo, también con intervenciones destacadas.

Temas como el cuidado, la falta de recursos para afrontar la enfermedad y la ansiedad por dejar un legado después de nuestro paso por esta vida están presentes en esta historia tragicómica, que es un retrato honroso de nuestras familias en la actualidad.

En suma, “Las mutaciones” no solo brinda una historia conmovedora, sino que también nos invita a reflexionar sobre la importancia de valorar cada momento y a las personas que nos rodean. Nos recuerda que, aunque la pérdida sea parte inevitable del camino, el amor, la empatía y la capacidad de acompañar se convierten en los verdaderos legados que dejamos.

Esta película nos mueve a abrazar la vulnerabilidad y a encontrar fortaleza en la unión familiar, mostrando que, incluso en la despedida, hay espacio para el crecimiento y la esperanza. Sin duda, “Las mutaciones” es una obra que toca fibras profundas y deja una huella duradera en quienes se animan a enfrentar, desde el corazón, el dolor y la belleza de decir adiós.