Por Lorena Loeza Cortés

De cómo las diferencias te aíslan por diferentes circunstancias y en distintos momentos de la vida, se construye el argumento central de “Tamara y la Catarina”, cinta dirigida por Lucía Carreras y que se estrena este fin de semana. La mirada femenina hace de esta historia un interesantísimo relato acerca de cómo las mujeres somos excluidas y borradas, en un sistema que nos estigmatiza y desecha cuando ya no cumplimos funciones productivas o cuando tenemos necesidades particulares que nos convierten en una carga familiar, comunitaria y social.

Tamara es una mujer con discapacidad intelectual que vive en una zona marginada de la Ciudad de México. Gracias a rutinas muy específicas, puede trabajar y ganarse la vida, aunque eso no es suficiente para ser tratada como inferior. Vive con su hermano Paco, que un día decide marcharse y dejarla a su suerte. En esa misma colonia vive Doña Meche, una adulta mayor que sobrevive gracias a la venta de quesadillas en su pequeño puesto callejero que es blanco permanente de la extorsión por parte de los policías que patrullan el barrio. La mujer vive esperando que sus hijos ausentes le manden dinero y aunque eso nunca sucede, para ella es un bastión de esperanza que le permite sobrevivir.

Un día, camino al trabajo, Tamara encuentra a una bebé y se la lleva a su casa, sin tomar en cuenta las consecuencias de ello. Doña Meche se da cuenta de lo sucedido y trata de ayudar a Tamara a regresar a la pequeña. La situación les va a mostrando a las dos la importancia de la solidaridad para seguir adelante y los estragos que la soledad ha causado en sus vidas, como lo es la falta de propósito y sentido de la existencia.

La cinta va hilando las diferentes expresiones de la exclusión y sin discurso explícito, también muestra como la discriminación se potencia y agrava por el hecho de ser mujer. El maltrato hacia estas mujeres está presente todo el tiempo, como una condición permanente a la que las ya no se rebelan, la asumen como parte del escenario en que se mueven en sus vidas, como una constante y prácticamente un destino inevitable.

La cuidada fotografía y las destacadas actuaciones de Ángeles Cruz y Angelina Peláez, hacen de esta una película redonda, de largos silencios y pocas diálogos, pero con expresiones certeras para conectar emocionalmente con las y los espectadores.

La película es una muestra de este nuevo cine que recorre nuestras calles y ciudades, contándonos historias cercanas y profundas.  Estampas simples, emotivas, reveladoras  que la convierten en una experiencia muy recomendable.

Guión y Dirección: Lucía Carreras. Compañía productora: Underdog. Productoras: Ana V. Bojórquez y Sandra Paredes. Productores ejecutivos: Sandra Paredes, Ana V. Bojórquez, Rogelio Delgado, Concepción Taboada.. Coproductores: FOPROCINE, Teyso Media Ficción, Argos Cine, Filmadora Producciones, Cada Films, Imcine. Fotografía: Iván Hernández. Edición: José Manuel Rocha y Lucía Carreras. Música: Pablo Cervantes. Diseño de producción: Jay Aroesty. Diseño de Vestuario: Gabriela Fernández. Sonido directo: Daniel Balboa. Diseño sonoro: José A. Manovel. Maquillaje y peinado: Carla Tinoco y Lourdes Delgado. Año de Producción: 2016. País: México · España. Duración: 107 minutos. Género: Drama. Lenguaje: Español. Sonido: 5.1. Aspect ratio: 1.85.

Por Lorena Loeza

Es Maestra en Estudios Latinoamericanos y Licenciada en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es Profesora en Educación Preescolar por la Escuela Nacional de Maestras de Jardines de Niños. En el año 2000 recibió la Medalla Alfonso Caso al Mérito Universitario, por parte de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue Votante Internacional de los Globos de Oro en su edición 2025. Ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales de análisis cinematográfico como el Coloquio Nacional de Cine Regional, organizado por la UNAM y la Universidad de Guadalajara; el Coloquio sobre Cine Mexicano, organizado por el FestivaL Internacional de Cine de Morelia; también impartió la Conferencia “La idea del mal en El Exorcista” en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Morelos. Participó en la publicación conjunta “Femmes Fatales. 12 escritoras hablan de cine de terror” editado por el Festival Macabro y Editorial Samsara y en “Año Covid. Notas sobre el cine y la cultura en el año de la pandemia” publicación conjunta de Corre Cámara y Alphaville Cinema. Actualmente es consultora en temas de género y derechos humanos. Es colaboradora en Corre Cámara y otras publicaciones electrónicas de análisis cinematográfico; y en la Silla Rota en temas de género y derechos humanos.