Por Georgina Espinosa Gaubeca

Como su título sugiere, “Zonas húmedas” (“Feuchtgebiete”, 2013) hace referencia a la exploración escatológica y sexual de una adolescente un tanto solitaria. Es una película alemana dirigida por David Wnendt, que está basada en la novela homónima bestseller de Charlotte Roche. Ambas han cobrado gran interés del público.

Helen (Carla Juri), la protagonista, tiene 18 años y su aspecto es un poco masculino; va por las calles descalza en patineta, cuyo trayecto inicial desemboca en un asqueroso baño que inevitablemente me recuerda a “Trainspotting” (1996). Paradójicamente, la forma en que está narrada me remite a “Amélie” (2001).

Helen se sienta sobre el excusado y lo limpia con los genitales. La película contiene escenas grotescas que sin duda podrán incomodar al espectador, sin embargo, no es una cinta que pretenda ser exageradamente explícita y voyeurista, o que tenga intención de abordar la temática desde el drama o la perversión, sino que presenta la visión interior de una mujer que sólo expresa su rebeldía a través de la transgresión de las enseñanzas morales y de las reglas sociales y maternales de higiene. En este sentido, para comprender el comportamiento libertino y arriesgado de Helen, se presenta a una madre maniática de la limpieza, neurótica, con episodios de depresión y con un apego constante a todo tipo de religiones. Su padre, en contraste, es hedonista y desentendido. En el contexto de un reciente divorcio, Helen sueña con reunir a sus padres.

Como adolescente de una familia fracturada, Helen crea su propio mundo centrado en experimentar con el cuerpo: se masturba con verduras; degusta sus fluidos vaginales; intercambia tampones usados con su mejor amiga e, incluso, disfruta escandalizar a los demás: entra en salón de clase con un hilo de sangre que escurre por la entrepierna. Helen padece de hemorroides. Al rasurarse, se realiza una herida accidental con la que su padecimiento se agrava, por lo que debe ser operada. El hospital representa una zona de seguridad en la que quiere permanecer el mayor tiempo posible, pues es ahí donde se enamora de un enfermero y se resguarda de sus padres.

El aspecto lúdico de la cinta es la manera como Wnendt rompe con los tabúes del cuerpo femenino. Muestra la desinhibición y la naturalidad de una joven que convive con sus fluidos y sus genitales; su personaje atenta contra el culto a la higiene y a la discreción corporal. A la vez, desarrolla a un personaje cuyo exhibicionismo resulta una muestra de ingenuidad y ternura, pues es una mujer que sólo busca llamar la atención y que, lejos de considerarse como sucia y depravada, se presenta como una joven en busca de cariño. Sus travesuras y su vulnerabilidad conmueven al espectador. Es un personaje un tanto inocente que se libera de la doble moral a través del rechazo explícito a las corrientes moralizadoras y religiosas. Helen es impúdica y provocadora pero con un interior muy nostálgico: recuerda momentos de su infancia, pero también padece escenas angustiosas provenientes de pesadillas, memorias y escenas imaginadas.

La historia se centra en la búsqueda interior de Helen, en donde el cuerpo representa una forma de comunicarse. Su personalidad libre, auténtica y fresca es la de un niño que conoce el mundo por vez primera y, en sentido freudiano, la de un niño que pinta las paredes con su propio excremento. En ciertos momentos, “Zonas húmedas” es capaz de llevar al espectador de lo grotesco a lo erótico. Es una cinta que me recuerda cuán melancólico e instintivo suele ser un adolescente.

 

Director: David Wnendt. Guión: David Wnendt y Claus Falkenberg, basados en la novela homónima de Charlotte Roche. F en C.: Jakub Bejnarowicz. Música: Enis Rotthoff. Edición: Andreas Wodraschke. Con: Carla Juri (Helen Memel), Christoph Letkowski (Robin), Meret Becker (madre de Helen), Axel Milberg (padre de Helen), Marlen Kruse (Corinna), Peri Baumeister, (Sor Valerie) Edgar Selge (Prof. Notz).. Productor: Peter Rommel.