Un bebé, Marcelino, es abandonado a las puertas del convento de frailes franciscanos, quienes deciden encargarse de alimentarlo y educarlo.  Cuando cumple cinco años, Marcelino descubre en un desván un Jesucristo crucificado, se compadece de él y le ofrece un mendrugo de pan, que asombrosamente es aceptado.  Durante varios días sostienen conversaciones hasta que un día Marcelino le pide conocer a su madre, que está en el cielo. En la adaptación mexicana, la historia está ambientada durante la Revolución Mexicana. En la historia de 1955 era un alcalde el que quería quitarles el monasterio a los frailes, en ésta versión es un revolucionario.