Por Ali López
Desde Los Cabos

Xavier Dolan uno de los nombres que más suenan aquí en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos. Hoy, por fin, “l’enfant terrible” del cine canadiense hace acto de presencia, y con un carisma que alegra a todos, presenta su más reciente filme, “Mommy” (Canadá 2014). Un futuro ficticio, donde el gobierno canadiense ordena internar a los jóvenes rebeldes en un hospital. Una madre lucha por rescatar a su hijo, joven-problema, del encierro; pero él no le ayuda. Su vecina, una ex profesora, con un problema traumático del habla, intenta ayudar con el problema.

Xavier Dolan es el cineasta de moda, del que todos hablan, y al que todos quieren mirar; pero la verdad, es que aún queda debiendo, no logra cerrar un filme, ni concretar una visión clara. Tiene una visión autoral, por supuesto, pero eso no lo certifica como uno de los mejores de nuestro tiempo, o por lo menos, es lo que yo creo. Con “Mommy”, Dolan vuelve a quedarse corto, vuelve a entregarnos una genial idea, que no termina por ser concreta. El film va y viene en altibajos, más allá de los emocionales, cae en discrepancias, y un contexto poco claro. Hay quien dice que es la historia es de Ciencia Ficción, para nada están en lo cierto; no es más que una fantasía futurista, distópica pero no científica. El lenguaje que el director intenta vendernos, con una pantalla recortada para hacer parecer que todo lo vemos a través de un celular, funciona cuando él se acuerda que esa es su idea; pues hay momentos en que lo deja a lado, y la cámara cinematográfica se pierde en dos rectángulos negros innecesarios. Desestabilidad, es la palabra indicada, pues el centro jamás se encuentra, Dolan se pierde en su idea, ya lo dije, parece que de pronto se olvida de ella.

Lo notable, el punto a favor que de mayor calificación dota a la cinta, son las tres excelsas actuaciones de los personajes principales son interpretaciones avasallantes, implacables, entrañables, y demás adjetivos que no terminan de describir, de verdad, la manera perfecta en que estos actores  (Anne Dorval, Suzanne Clément y Antoine-Olivier Pilon) prestan su piel para hacernos sentir todo esa ruleta de emociones. El guion se cae en algunos momentos, pero siempre regresa con un golpe contundente. La narrativa es lineal sin sorpresas, pero si con curvas que alargan y marean y cansan.

 

Xavier Dolan sigue haciendo un cine con tinte adolecente, con música pop, y un tono en búsqueda de color. Es indiscutible que éste joven talento trabaja a marchas forzadas, y está a pocos pasos de situarse entre los grandes; mientras tanto, gana premios y alarga sus filas de seguidores. “Mommy” no es el evento del año, ni lo más recordado de Los Cabos, pero es un film duro, con un lenguaje que incomoda, y una historia que por momentos te noquea, y te deja con la cabeza dando vueltas. No es un filme sencillo, ni muchos menos que pase liviano, pero tampoco creamos que es perverso, ni indispensable. Bueno y llano, dos palabras bastan para calificarlo.