Por Hugo Lara Chávez

La literatura de Philip K. Dick forma parte de los fundamentos doctrinales entre los amantes del cine de ciencia ficción. Sus cartas así lo acreditan, pues es el autor de dos relatos llevados al cine que inexorablemente se hallan en cualquier selección de este tipo de películas. La primera es Blade Runner (1982) y la otra es El vengador del futuro (Total Recall,1990), dirigidas respectivamente por Ridley Scott y Paul Verhoven.

De tal suerte que lo primero que llama la atención de Impostor  es que está inspirada en un relato corto del mismísimo Dick (escrito en 1952)y eso, ya de entrada, es un motivo para interesarse por esta película. Lo siguiente que hay que saber es que su director es Gary Fleder, cuyo debut tras las cámaras fue prometedor, con Asuntos pendientes antes de morir (Things to do in Denver When You´re Dead, 1995), un buen thriller en la tradición del cine negro, seguida por otros thrillers eficientes pero más convencionales: Besos que matan (Kiss the Girls,1997) yla reciente Ni una palabra (Don’t Say A World, 2001). Ciertamente Fleder no ha descollado aún lo que se pensaba de él y con ésta, su cuarta película (en realidad es la tercera, pues fue producida antes que Ni una palabra), parece que la espera continuará.

El reparto de Impostor está encabezado por Gary Sinise como protagonista –además de que es uno de los productores de la cinta— acompañado por Madeleine Stowe y Vincent D’Onofrio. La adaptación corrió a cargo de Scott Rosenberg y el guión de Caroline Case, Ehren Kruger y Mark Protosevich. En general, se trata de una producción modesta que, como veremos más adelante, ha tenido un origen curioso, por lo que ha basado su capital en la riqueza de un relato breve y, sobre todo, en el prestigio de su escritor.

En Impostor figuran muchos de los elementos y situaciones narrativas más socorridos por el propio Dick: la doble identidad, la visión apocalíptica del futuro, los cyborgs y replicantes, la ambigüedad psicológica de los personajes, la persecución y la paranoia, los giros de tuerca sorpresivos. En este sentido, hay varios nexos entre este fondo narrativo con los thrillers policíacos de los años 50, algo notable especialmente si se mira la construcción de los personajes en un ambiente entre sombrío y desolador. Es por esto también que, contra la espectacularidad de los efectos especiales con los que se suele asociar a las películas del género, en ésta lo que impera es la austeridad y la sencillez con cierta estilización, apenas los atisbos necesarios para darnos una idea del escenario en el que se ubica la historia.

En este caso, la hechura de la película, sujeta a algunas indecisiones de los productores, tuvo un impacto que caló en el fondo del relato y en la forma del filme. La producción estaba planeada originalmente para ser un cortometraje de 30 minutos, pues iba a ser uno de los tercios de The Light Years Trilogy. Sin embargo, se sabe que la compañía productora quedó gratamente impresionada y solicitó que se le añadiera el pietaje adicional para hacer de Impostor una película unitaria. A reserva de saber cómo era el corto original, lo que se ve en Impostor, además de lo ya mencionado, son las costuras de un alargamiento torpe y forzado y eso naturalmente va en demérito del director, del adaptador y del conjunto de guionistas.

Uno de los peores pecados que se puedan cometer en este tipo de películas es que sea previsible. En consecuencia, hay una grave merma en el sentido del timing, del ritmo, de la sorpresa. Y navegar contra este hecho resulta complicado, mayormente si la narración se ha estirado para alcanzar los minutos (in)necesarios que le permitan hacerse pasar, irónicamente, como un largometraje impostor.

Sinopsis

El relato está ubicado en el año 2079. La Tierra libra una prolongada guerra con una fuerza extraterrestre. Spencer Olham (Sinise) es un científico que trabaja en un organismo encargado del desarrollo de armamento. Por su lado, los alienígenas han creado cyborgs con perfecta apariencia humana que portan en su interior poderosas bombas de tiempo. La policía secreta sospecha que Spencer ha sido secuestrado y sustituido por uno de estos cyborg-bomba e inicia una cacería tras él. Para salvarse, Spencer debe probar su identidad no sólo a su incansable perseguidor, el oficial Hathaway (D’Onofrio), sino también a su esposa, Maya (Stowe).

ENTREVISTA CON GARY SINISE

Por Hugo Lara Chávez

Gary Sinise (Illinois, EUA, 1955)es uno de los rostros más conocidos entre los actores secundarios de Hollywood en los últimos años. De formación teatral, Sinise también ha dirigido algunas obras y películas. Entre su filmografía figuran cintas como Forrest Gump (1994), Apollo 13 (1995) y Rescate (Ransom,1996). Cinemanía conversó con él en exclusiva a propósito de su participación protagónica en Impostor.

¿Cuál fue la historia de esta producción, pues en principio iba a ser un cortometraje?

Tengo en la memoria que Vincent (D’Onofrio) y Madeleine (Stowe) ya estaban en el proyecto cuando me llegó el guión del cortometraje. Así que lo leí, acepté el papel, filmamos y lo terminamos. En ese entonces, estaba rodando otra película de la misma compañía productora, Dimension Films, en Vancoover y me pidoeron opinión acerca de alargar Impostor, de hacerlo un largometraje. Yo les dije que era muy buena idea, porque había muchas alternativas hacia donde la película podía expandirse. Entonces retomamos el cortometraje, hicimos la planeación necesaria y ahí me involucré como productor también.

En las películas de ciencia ficción es común esperar un despliegue enorme de efectos especiales, algo que Impostor no tiene ¿cuál crees que sea entonces su mejor atributo?

Para mí es más un thriller que una película de ciencia ficción. Tiene la forma de un thriller: el personaje que un día es acusado de traición, de asesinato y es detenido por la policía y condenado; luego logra escapar y tiene que pasar el resto de la película intentando demostrar su inocencia y sujeto a una persecución trepidante. Eso hace a la película muy emocionante, pues el suspenso se sostiene sobre algunas interrogantes como a quién creerle, en quién confiar, saber si es o no culpable.

¿Qué similitudes encuentras entre Impostor y películas como Blade Runner y El vengador del futuro, a partir del hecho de que las tres están basadas en relatos del mismo escritor, Philip K. Dick?

Sí, es el mismo escritor. Hay semejanzas, por ejemplo, la crisis de identidad, la aparición de replicantes y algunas otras cosas, pero también es una historia distinta.

¿Estás interesado en la ciencia ficción?

No necesariamente. Me gustan las buenas películas, Alien, Blade Runner, Encuentros cercanos del tercer tipo, entre otras. Disfruto Star Trek cada vez que puedo, pero no soy un especialista en eso.

Es sabido que hubo muchos retrasos con el estreno de Impostor ¿a qué obedecieron?

Empezamos a filmarla cuando se puso el trailer y se tenía pensado lanzarla en cierto momento. Por una u otra razón, hubo dos o tres películas de ciencia ficción entonces y luego otras que estaban programadas para la misma fecha, incluso una de Arnold Swarzeneger estaba por estrenarse, así que se fue retrasando hasta que estuvimos seguros de que pudiera estrenarse en el tiempo más adecuado.

¿Pensaste en algún momento dirigir esta película?

No. Es cierto que también soy director y cuando llego a algún proyecto puedo ayudar y ver algunas cosas desde el punto de vista del director y, si tengo ideas, siento que es mi responsabilidad con el proyecto decirlas. Pero si quisiera dirigir mi propia película trabajaría muy duro en todo el proceso. Por el momento estoy satisfecho trabajando como actor con directores sensacionales

¿Qué directores son los que te han dejado mejor impresión?

Desde la última vez que dirigí una película, hace diez años, he trabajado con muy buenos directores: el mismo Gary (Fleder), Frankenheimer, Ron Howard, entre otros. Con algunos de ellos incluso he trabajado más de una vez. Gary tiene una maravillosa visión como director, sabe mucho acerca de la técnica y el lenguaje cinematográfico. He aprendido mucho de todos ellos.

¿Qué clase de director eres tú?

No lo sé, yo creo que soy bueno. Yo no empecé en el cine, no fui a una escuela de cine, yo me he hecho en el teatro. La mayor parte de mi experiencia proviene del teatro. Creo que la próxima vez que dirija una película, porque he actuado en muchas de ellas y con muchos directores, me sentiré más seguro y confiado. Con la primera película que dirigí tenía muchas dudas, pero en la segunda ya tenía mayor confianza y creo que es una mejor película.

¿Prefieres ser actor o director?

He dirigido en el teatro algunas veces, desde mi última película. Ahora estoy satisfecho con la manera en que se me han dado las cosas, en cuanto tenga un buen proyecto para dirigir en cine lo haré con mucho entusiasmo.

¿Si tuvieras que decidir entre el cine y el teatro?

Probablemente el teatro, aunque entonces tendría que trabajar muchísimo y tener suficiente dinero, porque de otra manera es muy complicado. Tengo mucho amor al teatro y actuar en un escenario es muy gratificante, eso no lo tienes en el cine. Filmas una película y se estrena hasta después de un año y quizá nadie la vaya a ver en una semana. Pero cuando estás en el escenario, es formidable  sentir que la audiencia va a verte todas las noches. Ahora he formado mi propia compañía teatral, por muchas razones, es el momento adecuado y la alternativa más sencilla, pues hacer teatro es mucho más económico que hacer cine.

¿Cómo piensas adaptarte a los requerimientos del nuevo siglo dentro de la industria del cine?

Desarrollando mi propia manera de trabajar, mi propia manera de hacer las cosas. He estado trabajando en el cine intensamente en los últimos diez años pero siento que puedo aprender más en el teatro, me siento más libre, más cómodo

¿A qué se debe esto?

El escenario es el medio del dramaturgo, del escritor. En el cine puedes tener momentos muy largos donde nadie dice nada. Tienes que aprender actitudes muy sutiles en el cine,  una manera de gestos. En el escenario es expectación constante, es energía, vida, diálogos, hablar, palabras, es el espacio ideal para el escritor. En el teatro cada audiencia es distinta y, por tanto, las actuaciones tienen que cambiar cada noche. Una película siempre será igual. Para que te des una idea, apenas terminé en Broadway la temporada de Atrapado sin salida y representé a mi personaje cientos de veces, en cambio Jack Nicholson lo habrá hecho un par de veces, un par de tomas y ya estuvo. Tuve que cambiar al personaje, moldearlo, jugar con él.

¿Envejecer como actor de Hollywood es algo que te preocupa a ti?

Claro que pienso en eso. Sobre todo cuando le llamo a mi agente y le pregunto acerca de algunos proyectos que sé que están en marcha aquí en Hollywood, pero él me contesta que tal proyecto fue para Matt Damon o tal otro para Leonardo Di Carpio (risas). Hollywood es un pueblo de jóvenes, un negocio de jóvenes, la mayoría de los chicos, que es el grueso del auditorio, van al cine a ver actores jóvenes e historias con las que se identifiquen.

¿Puede ser frustrante como actor saber que hay otros actores que pueden ganar 30 millones de dólares por una película?

No me frustra del todo, porque si un actor puede ganar 30 millones de dólares por una película y alguien está dispuesto a pagárselos, creo que tiene que aceptarlos. No veo por qué desairar una oferta así. A un actor como yo nadie le va a pagar 30 millones, pero hay quien tiene la oportunidad de cobrarlos, porque la audiencia los va a ver a ellos, así funciona este negocio. Hay películas que recaudan fortunas millonarias de dólares en taquilla, El planeta de los simios, El día de la independencia, en fin, ese es un negocio y hay que pagarles a quienes participan en esas producciones proporcionalmente. Todo tiene que ver con los tiempos, con lo que el público quiera ver. En los años 50, La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) hubiera sido una película de serie B pero para nuestros tiempos fue una superproducción, que se seguirá imitando en tanto la gente las quiera ver.

¿Crees que el futuro del cine pueda ofrecernos otras cosas?

Probablemente sea igual. Habrá películas para niños y para los adultos, diferentes tipos de cine. Ahora, los chicos quieren ver dos o tres películas del mismo tipo. Y los estudios responden a esa demanda. Es un negocio para hacer dinero. Si la manera de hacer 300 millones de dólares fuera estrenando películas francesas de bajo presupuesto, entonces los distribuidores comprarían todas las que se pudieran.

 MADELEINE STOWE

Madeleine Stowe (California, EUA, 1958) es una de las actrices maduras más llamativas de Hollywood. En su filmografía aparecen cintas como The Two Jakes (1990), El último de los Mohicanos (1992), Doce monos (Twelve Monkeys, 1995) y La hija del general (The General’s Daughter, 1999). Recientemente filmó para la televisión, bajo la dirección del mexicano Alfonso Arau, una nueva versión de The Magnificent Ambersons (2002). Cinemanía conversó con ella a propósito de su participación en Impostor.

¿Conocías el relato original?

Sí, lo leí antes de filmar. Creo que cuando se hizo el cortometraje original funcionaba muy bien, era su formato idóneo, capturó la esencia del cuento, era un perfecto cortometraje y resulto ser un buen largometraje, considerando que se tuvo que alargar.

¿Habías visto el cortometraje?

Sí, lo había visto. De hecho casi todo lo que se ve en esta película se hizo desde el cortometraje. En mi caso, sólo se añadieron un par de escenas.

En esta película, al tecnología juega un papel importante ¿este es un tema que te atrae?

Bueno, sería muy feliz si las cosas funcionaran como lo hacían algunos años atrás. Hay adelantos sensacionales, como las computadoras, pero yo no tengo una en mi casa. De hecho, recibí mi primer e-mail hace una semana y no supe cómo abrirlo (ríe). No soy la persona adecuada para hablar de tecnología

¿Le temes al futuro?

Sí, me espanta un poco. Hay una tendencia de avanzar con urgencia pero nadie sabe hacia dónde. Todo empuja para que sigamos avanzando, probablemente sea distinto en otras regiones del mundo, pero esa es una dinámica muy estadunidense.

¿Te preocupa envejecer, especialmente como actriz de Hollywood?

Hubo un tiempo en que me preocupaba bastante pero es algo en lo que no vale la pena pensar demasiado. No se puede temerle a eso, de alguna manera ocurre con todos, en todas las profesiones, lo he visto tambén en algunos hombres, que entran en una fuerte crisis cuando cumplen los cuarenta. Soy una mujer muy feliz y tengo una serie de cosas que me enriquecen. Sería un error pensar en que siempre seré una mujer joven

Pero en el cine, en Hollywood, se suele pontificar la belleza y el hecho de ser un símbolo sexual…

Bueno, eso se desvanece tarde o temprano y hay que aprender a vivir nuestros distintos momentos

¿Cómo describirías a tu personaje en la cinta?

Ella es una mujer que ama mucho a su marido, que no entiende plenamente las razones de sus perseguidores y no puede creer que el hombre sea un impostor. No es un papel que particularmente me haya resultado muy llamativo, con el que me haya identificado a fondo, más bien fue la historia la que me gustó mucho.

¿Cómo te sentiste trabajando con el director Gary Fleder?

Me gustó mucho trabajar con él. Conocía algo de su trabajo, había visto Tierra de plicías y Besos que matan. Me mostró el guión de Impostor , realmente la quise hacer… me dio la oportunidad y trabajamos muy a gusto, con much

También trabajaste con Alfonso Arau en la nueva versión de Soberbia (The Magnificents Ambersons) ¿cómo fue el trabajo con él?

La experiencia no fue muy buena en realidad. El guión era estupendo, el mejor que he visto en mi vida. Ya sabemos que la versión de Orson Welles es excepcional. Cualquiera que le interese el guionismo debería de leer este guión, porque tiene densidad y riqueza. Al mismo tiempo, traté de aportar mi propio punto de vista acerca de la historia. Para mí es imposible acercarme a un guión sin conocer distintos puntos de vista, pero Alfonso (Araua) se rehusó a discutirlo, así que hablé con los productores y trataron de justificar la situación, argumentaron que quizá era un problema de idioma, en fin. Pero él argumentó que la gente no lo iba a entender, lo cuál era absurdo. Cuando llegó el momento de la filmación, entonces él me pidió que actuara y tan sólo me indicó dónde me tenía que mover y eso fue todo. Este es un material muy denso y así se hacía más difícil. La única discusión que aceptó, y no soy la única persona que lo dice, fue acerca del incesto. Fue una lástima, porque había un reparto sensacional, excelentes actores, un guión muy bueno, pero un director que no escuchaba. Alfonso insistía en que confiáramos en él, decía que esa era su visión, así que nos podía gustar o no. Estoy furiosa de cómo quedó. Debo ser honesta, pero no me gustó nada. Hubo mucho trabajo perdido.

¿Para decidir los proyectos en los que participas consideras el guión primero o al director?

Por lo general uno conoce primero el guión y eso es lo que en principio te interesa pero también considero al director, porque es la persona con la que vas a trabajar todos los días y es el que aportará su visión a la película. Creo que la gente que no tiene una gran visión puede fortalecerse con el trabajo colectivo y otros, como Michael Mann, se comportan como un dictador en el estudio pero tiene una claridad genial y le hace saber a uno lo que quiere. Nunca me había tocado trabajar con un director que no quisiera discutir acerca de cómo deberíamos actuar. Alfons Arau fue el primero que me tocó en rechazar la discusión. Mucha gente en cambio se nota tan emocionada con lo que hace que lo quiere compartir con todos.

ENTREVISTA CON VINCENT D’ONOFRIO

Vincent D’Onofrio (Nueva York, EUA, 1959) es un actor multifacético y de gran presencia que se ha ganado una buena reputación gracias a una trayectoria en la que se hallan filmes como Cara de Guerra (Full Metal jackets, 1987), El Ejecutivo (The Player, 1992), Ed Wood (1994), Hombres de negro (Men in Black, 1997) y La Célula (The Cell, 2000). Ahora, en Impostor, encarna a un policía del futuro. Cinemanía conversó con él en exclusiva.

¿Cómo llegaste a este proyecto?

Gary Fleder es amigo mío. Hemos hecho junto algunas canalladas (ríe).

¿Tienes alguna preferencia por las películas de ciencia ficción?

He hecho algunas cuantas nada más, pero no es que tenga una preferencia específica por este género. Ciertamente desde niño las películas de ciencia ficción me gustaban, pero también otro tipo de películas. Creo que se trata más bien de qué tan buena sea la historia y no de un género en específico. Como actor, si creo que es un buen guión, entonces decido participar, no importa de qué genero se trate.

¿Conocías el relato original de Philip K. Dick?

No lo había leído hasta que empezó este proyecto.

¿Qué diferencias encuentras entre el relato original y la película?

Hay muchas cosas diferentes en el guión. Una de las más grandes para mí es la manera en que la historia es contada, es decir, la estructura. La otra cosa es la forma en que se construyen los personajes, no sólo los protagonistas sino todos los demás. Esto le da cierto sentido, le confiere cierto tipo de nervio, de carácter. Y en el curso del relato, esto le da mayor fuerza. Ese es un buen guión

Impostor fue escrito por el mismo autor de Blade Runner y Toral Recall ¿Qué conexiones encuentras entre estas películas con Impostor y, en particular, con tu personaje?

La manera en que la historia fue articulada, es la forma en que mi personaje se comporta y reacciona ante determinadas situaciones. Mi personaje tiene que ser un personaje con cierta soberbia pues está muy comprometido con s trabajo, pero al mismo tiempo posee una dualidad que provoca cuestionarse si es de verdad un patriota que hace lo imposible para salvar a su ciudad o si es tan sólo un policía feroz que se empeña en perseguir y capturar a su presa. La estructura de la película está diseñada para que este planteamiento se vaya develando gradualmente, hasta el final de la película y eso resulta una tarea muy difícil. Algunos personajes son muy estables a lo largo de un relato, pero el mío, en cambio, es sometido a una transición que en términos de actuación exige mucho trabajo.

¿Todo eso estaba ya en el guión o tú lo fuiste creando?

Ya estaba en el guión, bosquejado en términos generales. Lo demás fue enriqueciéndose en el proceso de la filmación

¿Qué tanto aportas como actor en el momento de construir un personaje?

Depende mucho del personaje y de la importancia que tenga dentro del relato. A veces hay que trabajar mucho y otras menos. Cada papel es distinto. Siempre hay un espacio para la creatividad y la propuesta del actor.

¿Prefieres a los villanos que a los buenos? ¿Es más divertido?

Es muy divertido. Como actor hago decisiones…me siento mal porque me esfuerzo lo más que puedo. Pero sí, en general resulta muy interesante interpretar a los villanos, porque en el fondo no es estrictamente un villano sino es una persona que la gente piensa que es malo, pero este personaje piensa que está haciendo bien las cosas. Eso entraña mucha complejidad, el juego psicológico, tomar decisiones que ……actor, director…… si haces la decisión acertada. Cuando hice La Célula, por razón evidentes, las mujeres se ofendieron mucho con mis personajes. La razón por las que les resultaba ofensivo es porque encarnaba a un personaje muy ofensivo

Muchas películas de ciencia ficción basan su atracción en los efectos especiales, algo que esta no tiene ¿Qué puede esperar entonces el público de ella?

Tiene varias cosas atractivas. Es muy entretenida, es un relato de persecución y por tanto es dinámico, con giros constantes y un final estupendo. Al mismo tiempo se asoma a ciertos asuntos muy interesantes, como el panorama de la humanidad en el futuro y el aspecto de las redes del poder, que utilizan la tecnología para vigilar y controlar a la sociedad

¿Te gustaría viajar al futuro?

Me da miedo, pues no quisiera ver a mis niños viejos antes de verlos crecer. No es algo que me interese.

Tú te formaste en el teatro como actor pero es sabido que al cine llegaste de la mano de Stanley Kurbick ¿Cómo fue esa historia?

En efecto, yo empecé en el teatro y luego estudié en el Actor’s Studio. A esa edad y en esa época mis grandes influencias las recibía de mis maestro y los directores con los que trabajaba y veía. Mi amor por el cine fue viendo películas, en especial cierta clase de películas, una de mis favoritas es Perdidos en la noche (Midnight Cowboy), porque en ella existen dos tipos fuertes de personajes que a su vez son distintos: el personaje sometido y manipulable que encarna John Voight y el personaje dominante que hace Dustin Hoffman, pero ambos son personajes que tienen un trabajo extenso. De pronto, trabajando en Broadway, tuve la oportunidad de hacer una película con Kubrick, Cara de guerra (Full Metal Jacket, 1987) y me eligió para hacer el papel de un desquiciado, no tuve mucha suerte en eso (ríe), pero Stanley básicamente fue el que me dio mi carrera en el cine.

¿Qué tal fue tu experiencia con Gary Fleder?

Sensacional, es mi amigo y no voy a hablar mal de él (ríe)

Por Hugo Lara Chávez

Investigador, escritor y cineasta, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Artes (2023). Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Ha producido el largometraje Ojos que no ven (2022), además de dirigir, escribir y producir el largometraje Cuando los hijos regresan (2017) y el cortometraje Cuatro minutos (2021). Fue productor de la serie televisiva La calle, el aula y la pantalla (2012), entre otros. Como autor y coautor ha publicado los libros Pancho Villa en el cine (2023), Zapata en el cine (2019) en calidad de coordinador, Dos amantes furtivos: cine y teatro mexicanos (2016), Ciudad de cine (2011), *Luces, cámara, acción: cinefotógrafos del cine mexicano 1931-2011* (2011), Cine y revolución (2010) como editor, y Cine antropológico mexicano (2009). En el ámbito curatorial, fue curador de la exposición La Ciudad del Cine (2008) y co-curadór de Cine y Revolución presentada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (2010).En el ámbito periodístico, ha desarrollado crítica de cine, investigación y difusión cinematográfica en diferentes espacios. Desde 2002 dirige el portal de cine CorreCamara.com. Es votante invitado para The Golden Globes 2025.