Redacción. Alí López y Hugo Lara reciben en Corre Cámara a un cineasta cuya mirada ha capturado el latido más ancestral de nuestro país. Helmut Dosantos, director del multipremiado documental “Dioses de México”, conversa sobre la génesis, el desafío creativo y el profundo compromiso detrás de esta obra esencial.
Ganador del Ariel al Mejor Documental, el filme es un viaje contemplativo y poderoso que entrelaza la vida de comunidades en la Costa Chica, pueblos indígenas y guardianes de una salina prehispánica. Filmada en un blanco y negro atemporal y con un sonido que respira junto al paisaje, la película no es un reportaje, sino un poema visual sobre la persistencia, la memoria y la identidad.
Hugo Lara (HL): Hoy tenemos un invitado que nos va a hablar de una película realmente especial: el documental “Dioses de México”. Con nosotros está su director, Helmut Dosantos. Un documental que ha tenido un recorrido impresionante en festivales y ha sido premiado en distintos foros, incluido el Ariel al Mejor Documental en México. Es una obra excepcional, y hoy descubriremos sus cualidades. Para quienes no la han visto, se las recomendamos ampliamente; y quienes ya la vieron, seguramente reconocerán mucho de lo que platicaremos. Helmut, bienvenido.
Helmut Dosantos: Muchas gracias, Hugo. Gracias, Alí. Es un placer estar aquí y compartir con ustedes.
HL: Para comenzar, cuéntanos: ¿cómo surgió la idea de este documental? Reúnes tres historias que parecen distintas, pero con un punto en común. ¿De dónde nace ese proyecto?
Helmut : La idea nació de un deseo de explorar el México profundo, esas comunidades que mantienen una conexión ancestral con la tierra y sus tradiciones. Quería retratar no individuos, sino fenómenos colectivos, lo que queda de los pueblos originarios y su forma de habitar el mundo.
Alí López (AL): Y sobre esa estructura, sabemos que existen dos versiones del documental: una larga y una corta. ¿Podrías explicarnos la diferencia entre ambas?
Helmut : Claro. La versión integral, la original, tiene una estructura en cuatro capítulos: aborda a los pueblos afrodescendientes de la Costa Chica de Oaxaca y Guerrero, después pueblos indígenas, y termina en una salina prehispánica en San Luis Potosí. La versión reducida, que es la que ha circulado en festivales y plataformas, tiene otra estructura, más condensada. La diferencia es de unos 30 o 40 minutos.
HL: ¿Cómo enfrentas, como realizador, que la exhibición esté condicionada a estas dos versiones? ¿Le quita o le suma a la obra?
Helmut : Al principio duele reducir un proyecto, pero al hacerlo nosotros mismos, mantuvimos el control creativo. La versión corta es otra propuesta, con otro ritmo, pero ambas son válidas. Con el tiempo, estas cosas suman; se convierten en versiones de culto, como ha pasado con otros directores.
AL: Helmut, tú tienes una trayectoria interesante: naciste en Italia, estudiaste cine en Praga y en la EICTV de Cuba, y luego te estableciste en México. ¿Siempre pensaste en hacer un documental aquí, o tu intención inicial era la ficción?
Helmut : En realidad, yo venía de la ficción. Llegué a México casi por casualidad, pero me enamoré del país. La idea del documental nació después, durante un viaje de investigación. Me di cuenta de que quería retratar estas comunidades desde una mirada observacional, casi antropológica, pero con una sensibilidad cinematográfica.
HL: Eso se nota en la película: hay una mirada contemplativa, de admiración, pero también una puesta en escena muy cuidada. Las personas no son actores, pero hay una dirección clara. ¿Cómo fue ese trabajo con las comunidades, ese acercamiento?
Helmut : Fue un proceso largo, de casi cinco años de investigación. El acercamiento siempre fue respetuoso: primero llegaba sin cámara, convivía, explicaba el proyecto. La idea era colaborar, no extraer imágenes. Quería que se sintieran representados, no observados como objetos exóticos.
AL: La película es en blanco y negro, con un sonido muy rico donde los silencios y los ruidos del trabajo y la naturaleza son protagonistas. ¿Por qué decidiste el blanco y negro y cómo trabajaste el sonido?
Helmut : El blanco y negro le da una atemporalidad, marca una distancia con el mundo urbano y contemporáneo. En cuanto al sonido, buscábamos capturar el ritmo real de esos lugares: el sonido del viento, del agua, del trabajo manual. No hay voz en off ni entrevistas; queríamos que el espectador se sumergiera en esa experiencia sensorial.
HL: Has mencionado que parte del compromiso con las comunidades era regresarles la película. ¿Cómo fue esa experiencia de proyectarla en los mismos lugares donde filmaron?
Helmut : Fue profundamente emotivo. Para muchos era la primera vez que veían una película en pantalla grande, y verse a sí mismos les causó asombro y orgullo. También fue triste, porque algunas tradiciones que filmamos ya han desaparecido: técnicas, plantas, formas de comunicación. La película se convirtió, en parte, en un archivo de lo que ya no está.
AL: Justo ahora están en una gira de proyecciones por comunidades. ¿En qué consiste y cómo ha sido la respuesta?
Helmut: Es una gira que empezó en noviembre y termina este mes de febrero, en colaboración con EcoCine. Hemos recorrido unos 10 estados, proyectando la película en las mismas comunidades donde filmamos. La respuesta ha sido abrumadora; la gente se siente reconocida, y para nosotros es cerrar un ciclo de manera honesta.
HL: Para terminar, “Dioses de México” ganó el Ariel al Mejor Documental. Después de tanto recorrido festivalero, ¿cómo viviste ese reconocimiento en México?
Helmut : Fue una sorpresa muy grata y un honor. El Ariel es un premio muy significativo aquí, y que la película fuera reconocida de esa manera valida el trabajo de todo el equipo y, sobre todo, da visibilidad a las comunidades que retratamos. Es un cierre simbólico muy poderoso.
HL: Pues ha sido un placer tenerte, Herlmut. “Dioses de México” es un documental indispensable, y les recomendamos a todos nuestros lectores que lo busquen.
AL: Totalmente de acuerdo. Hay que verla en pantalla grande para apreciar toda su fuerza visual y sonora. Muchas gracias por acompañarnos.
Helmut : Gracias a ustedes por la invitación y por el interés en el proyecto.

