Por Hugo Lara Chávez
Desde Cannes

Dentro de la sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes, se presentó la extraña y fascinante “Amor Fou”, de la directora-guionista austriaca Jessica Hausner. Es un relato inspirado en el legendario doble suicidio del poeta romántico Heinrich von Kleist y de su musa Henriette Vogel, en 1811, aunque Hausner se toma las licencias correspondientes para imaginar el trayecto que lleva a esos dos personajes hasta su fatal desenlace a orillas del lago de Wannsee, en las afueras de Berlín.

Hausner  ha ganado reconocimiento gracias a sus filmes anteriores, construidos con solidez y audacia, especialmente “Lourdes” (2009), que narra el viaje de una joven discapacitada física que viaja al santuario de Lourdes, en el sur de Francia. Este filme se presentó con éxito en festivales como Venecia, donde ganó el premio de la prensa.

Por su parte, “Amour Fou”, situada a inicios del siglo XIX en Berlín, narra una serie de encuentros del atormentado Kleist (Christian Friedel), quien va de una conversación a otra para proponerle a ciertas mujeres un pacto suicida en nombre del amor. La primera es su prima Marie (Sandra Hueller ), quien razonablemente se niega a acompañarlo. Posteriormente Kleist afianza su relación con Henriette ( Birte Schnoeink ) y su marido (Stephan Crossmann), un funcionario de gobierno. Y aunque ella parece la esposa perfecta, tranquila y dulce, una enfermedad la pone en una situación de fragilidad emocional. Ante ello, Kleist va encontrando el camino para que su petición fatal se haga realidad.

“Amour Fou” es un filme cerebral, en el que no se encuentra el “amor loco” que evoca la imaginación común: nada de sexo ni de desenfreno, pues tanto Kleist como Henriette establecen un vínculo intelectual sobre todo, una atracción romántica en el más estricto sentido de la palabra. Es un idilio sin manchas ni roces, con la pureza extrema de un utopista, Kleist, quien tiene su cabeza llena de disertaciones y silogismos. Así, resulta un filme sumamente contenido, de gran teatralidad, de ritmo semilento, poblado de diálogos algo rebuscados y barrocos, pero también con atisbos de humor negro. Estos ingredientes se combinan con acierto para que el filme alcance su punto más alto hacia el desenlace, en la escena del doble suicidio.

Por otra parte, lo primero que a golpe de vista deslumbra de este filme es su puesta en escena. Cada una parece una pintura que de pronto cobra vida (la directora ha confesado haberse inspirado en la obra de Johannes Vermeer para ello), con un trabajo preciso de luz suave, colores apastelados y composición elegante en el que han contribuido con mucho rigor el fotógrafo Martin Gschlacht y la diseñadora de producción Katharina Wöppermann (magníficos vestuarios, por cierto). El trazo de movilidad que la directora marca a sus actores también es de gran severidad, algo que por momentos se siente farragoso pero que conviene al estilo del filme, con un tono algo solemne pero que funciona orgánicamente con la época del relato y con sus personajes de cierta antigüedad, de una moral y conducta que ya no existe más.

“Amour Fou” no se digiere con facilidad pero eso no es necesariamente un defecto, todo lo contrario. Es un filme que le exige al público por su forma y su fondo, que propone varias ideas de reflexión acerca de la soledad, de la instatisfacción o del amor, o de la noción romántica (y actual) de estos conceptos sociales.
 

Directora: Jessica Hausner. Guion: Jessica Hausner. Productores: Martin Gschlacht, Antonin Svoboda, Bruno Wagner, Bady Minck, Alexander Dumrecher-Ivanceanu. Fotografía: Martin Gschlacht. Diseño de producción: Katharina Woeppermann. Vestuario: Tanja Hausner. Editor: Karina Ressler. Compañías: Coop 99, Amour Fou Luxembourg, Essential Filmproduktion. Reparto: Christian Friedel, Birte Schnoeink, Stephan Grossmann, Sandra Hueller, Katharina Schuettler, Sebastian Huelk, Eva-Maria Kurz, Peter Jordan.

Por Hugo Lara Chávez

Investigador, escritor y cineasta, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Artes (2023). Egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Ha producido el largometraje Ojos que no ven (2022), además de dirigir, escribir y producir el largometraje Cuando los hijos regresan (2017) y el cortometraje Cuatro minutos (2021). Fue productor de la serie televisiva La calle, el aula y la pantalla (2012), entre otros. Como autor y coautor ha publicado los libros Pancho Villa en el cine (2023), Zapata en el cine (2019) en calidad de coordinador, Dos amantes furtivos: cine y teatro mexicanos (2016), Ciudad de cine (2011), *Luces, cámara, acción: cinefotógrafos del cine mexicano 1931-2011* (2011), Cine y revolución (2010) como editor, y Cine antropológico mexicano (2009). En el ámbito curatorial, fue curador de la exposición La Ciudad del Cine (2008) y co-curadór de Cine y Revolución presentada en el Antiguo Colegio de San Ildefonso (2010).En el ámbito periodístico, ha desarrollado crítica de cine, investigación y difusión cinematográfica en diferentes espacios. Desde 2002 dirige el portal de cine CorreCamara.com. Es votante invitado para The Golden Globes 2025.