Por Lía Rueda

“Dirigida por Raúl Campos. Con Alfonso Borbolla, Octavio Hinojosa, Maya Zapata, Mónica Dionne y Hugo Catalán.

Una comedia ingeniosa, de humor muy negro y profundamente humana. Solo quien ha vivido una adicción podrá comprenderla plenamente. Raffi (Octavio Hinojosa), de 39 años y hundido en el alcohol y las drogas, recae una y otra vez en centros de rehabilitación. Tras un quinto intento fallido en 17 años, lo expulsan. Sin alternativas, recurre a su único amigo de la adolescencia que podría salvarlo, pues su familia es un callejón sin salida: una madre (Mónica Dionne) resentida, infeliz y que lo odia; y un padre (Juan Carlos Vives) empresario que solo resuelve con dinero, pero que ya llegó a su límite.

Decidido a reformarse, Raffi busca trabajo para mantenerse y tener una vida propia. Acostumbrado a que todo se lo solucionaran, aspira a un puesto de jefe, sin éxito. Su gran amigo de la adolescencia, Trino, quien es homosexual, le confiesa que en la escuela era su crush. Raffi saca provecho de la situación, y Trino lo mantiene mientras consigue empleo. En el camino, Raffi se reencuentra con amigas de la juventud, entre ellas su exnovia Inés (Maya Zapata), recién divorciada y con un hijo.

Mantener la sobriedad no es fácil. Implica evitar eventos, amigos, fiestas y bares que despierten el deseo de recaer. Asumir la responsabilidad de su propia vida sume en el caos a todos los amigos que Raffi encuentra en este nuevo camino, sin importarle las consecuencias para los demás.

Es una película en la que cualquier espectador podrá verse reflejado, no necesariamente en una adicción al alcohol o las drogas, sino en cualquier dependencia. Sin duda, lleva un gran mensaje para esta época, donde las crisis existenciales de los jóvenes oscilan entre la alegría y la depresión. En México, el suicidio en jóvenes de 15 a 29 años se mantiene como una crisis de salud pública, con una tasa de 10.2 por cada 100 mil habitantes, la segunda más alta por grupo de edad.

Durante sus 108 minutos, “Sobriedad me estás matando”  no te distrae en ningún momento; mantiene la atención del espectador con una comedia ácida que provoca risas nerviosas. Tanto en la vida real como en la ficción, cuesta trabajo creer que alguien pueda reformarse tras pasar por una clínica, pero hay quienes cambian radicalmente y se vuelven mejores personas.

En su ópera prima, Raúl Campos logra entretener mientras aborda con destreza temas como las adicciones, la salud mental y la irresponsabilidad generacional. Un buen manejo de planos secuencias, la fotografía, la narrativa y el sonido cumplen su cometido. La película cuenta con la participación en el guion de Félix de Valdivia y Octavio Hinojosa. Distribución: Cinépolis.