En los anuales galardones del sindicato de guionistas, este año entregados solo en Nueva York (una huelga de empleados evitó la doble gala en Los Angeles, las películas “One Battle After Another” y “Sinners” y la serie “The Pitt”, brillaron en la estela de otros previos premios y nominaciones.
Casi nadie mencionó la huelga de los trabajadores del sindicato WGA West, que desde el 17 de febrero reclaman mejores salarios y protecciones laborales en plena negociación de su primer convenio colectivo. La única nota que delató la fractura llegó desde la distancia, a través de un papel que alguien leyó en nombre de Ryan Coogler.
El director de “Sinners”, ganadora al mejor guion original, no viajó a Nueva York. En su lugar, el actor Miles Caton subió al escenario con una nota escrita por Coogler. Entre líneas, el mensaje dejaba caer que había “problemas reales” que resolver con el personal en huelga de la WGA West, y que esa situación, sumada a la cancelación de la gala en Los Angeles, les había impedido asistir. Fue, quizás, el momento más incómodo de una velada que prefirió mirar hacia otro lado.
Paul Thomas Anderson tampoco estaba para recoger el premio al mejor guion adaptado por “Una batalla tras otra / One Battle After Another”. En su lugar, Shayna McHayle —Junglepussy en la película— apareció con una declaración preparada del escritor y director. El film, cuyo título pareció cobrar un sentido especial a lo largo de la noche, se llevó el galardón en una categoría que, esta vez sí, calca las nominaciones al Oscar. No así en guion original, donde los académicos suelen seguir su propio criterio.
En el apartado televisivo, “The Pitt” se convirtió en la gran triunfadora de la noche con tres premios: mejor serie dramática, mejor nueva serie y mejor guion episódico dramático. Sus guionistas, ausentes en la ceremonia, dejaron un hueco que sí llenaron los de “The Righteous Gemstones”, ganadora en comedia episódica. Danny McBride, al recoger el premio, confesó entre dientes que estaba “muy contento de no haberle dado esquinazo” a la gala y haberse presentado. Lo mismo hicieron los escritores de “Dying for Sex”, premiada en la categoría de serie limitada, que aprovecharon para soltar algún discurso agradecido.
Roy Wood Jr., presentador por tercera vez de estos premios, abrió fuego con un monólogo que navegó entre la autoparodia y la pulla política sin perder el equilibrio. Empezó bromeando sobre la reelección: “Es un placer volver por tercera vez. Sé que mucha gente dice que debería haber algo en contra de hacer algo por un tercer mandato. Algunos dicen que no debería haber una regla en contra. Dicen que deberías poder servir todo el tiempo que quieras. Y hablé con el presidente de WGA East, Tom Fontana, y me dio su bendición”.
Luego, con el dedo en la llaga de la actualidad, recordó el incidente de los tics en los BAFTA, cuando una persona con síndrome de Tourette interrumpió la gala londinense. “Esto no son los BAFTA. No podemos permitirnos micrófonos en las mesas. Así que si piensas gritar un improperio desde el público esta noche, por favor, ponte de pie y proyecta la voz”, soltó, provocando las primeras risas contenidas del salón.
Wood Jr., que dejó “The Daily Show” huyendo de la “inestabilidad corporativa” de una fusión entre Comedy Central y Paramount, aprovechó su vuelta al ruedo para contar su peripecia personal. “No quería saber nada de esa inestabilidad. Así que me fui y llevé mi culo a CNN”, dijo, refiriéndose a la cadena de Warner Bros. Discovery que ahora, para su desgracia, también está inmersa en una fusión con Paramount. “Y ‘One Battle After Another’ describe perfectamente mi viaje por el late night”, remató, en un guiño al título de la película de Anderson.
El presidente Donald Trump, como no podía ser de otra manera, apareció en varias ocasiones a lo largo de la noche. El propio Wood Jr. vinculó los movimientos militares en Venezuela e Irán con el nombramiento de Bari Weiss como directora de CBS News. “Nuestro gobierno ha mostrado su disposición a ir a lugares, sacar por la fuerza a los líderes existentes y reemplazarlos con personas dispuestas a hacer lo que la administración ordene. Lo vimos en Venezuela. Lo estamos viendo ahora en Irán. Antes de eso, lo vimos en CBS”, ironizó. Y remató: “Mis amigos de CBS News están por aquí. No quiero señalarlos, pero os podéis reír. Ella no está aquí. Dato curioso: los guionistas de CBS han sobrevivido los últimos meses gracias a un sistema de túneles que han construido alrededor del edificio”.
Uno de los momentos más esperados de la noche fue la entrega del premio Walter Bernstein a Stephen Colbert. El galardón, según la WGA, distingue a “un miembro del gremio que ha demostrado con creatividad, gracia y valentía su disposición a enfrentar la injusticia social ante la adversidad”. El presentador de “The Late Show” recogió el premio de manos de Robert Smigel en un contexto agridulce: su programa ha sido cancelado por CBS, supuestamente por razones económicas, aunque pocos dudan de que su condición de azote de Trump haya pesado en la decisión. El próximo 21 de mayo, después de once temporadas, la cadena apagará las luces de su late night.
En su discurso, Colbert hizo algo insólito: reveló los chistes que decidió no contar sobre el presidente. “Trump, famosa y perturbadoramente, dijo: ‘Ivanka, si no fuera mi hija, quizá saldría con ella’. Yo me negué a contar el siguiente chiste: cuando la llevó a la cumbre del G20 de 2017, supongo que era el día de ‘lleva a tu hija al clímax'”, soltó. El silencio inicial y las risas incómodas le hicieron rectificar: “Por eso no conté ese chiste”.
Luego, con la mirada puesta en el futuro de su equipo, lanzó un mensaje a la industria: “Si os gusta alguna de estas ideas, por favor, contratad a esta gente encantadora después del 21 de mayo”. Y al despedirse, dejó una confesión que sonó a epitafio de una época: “He amado nuestro tiempo juntos, que no ha sido tanto como me hubiera gustado. Si alguna vez has tenido la suerte de estar en esa sala de guionistas, siempre querrás estar en ese sonido. Y lo que realmente va a ser duro es echar de menos a esta gente que, a pesar del infierno fresco que traen las noticias cada día, consiguen que ese sonido hermoso ocurra”.
Terry George, por su parte, recibió el premio Ian McLellan Hunter a la trayectoria de manos de Don Cheadle, y Diana Son, guionista de “Law & Order”, fue honrada con el premio Richard B. Jablow por su servicio al gremio.

