Texto y fotos por Lía Rueda
Desde Guadalajara
Sin duda, hay un tema que quiero abordar en este Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Me refiero a las personas que hacen voluntariado. Son personas que hacen una labor admirable: se entregan por completo. La Universidad de Guadalajara tiene un lema que dice “Nos late servir”. Una frase que significa la práctica del altruismo compasivo y la acción desinteresada, basada en la comprensión de que todos los seres estamos interconectados. Servir no es una obligación externa, sino una expresión natural de sabiduría que busca ayudar al otro sin esperar nada a cambio. Tienen un impulso genuino, puro. Ayudan tanto en el servicio de las salas de proyección, como en el transporte, la organización de conferencias y como guías que saben dar información de dónde está cada sala, siempre con una linda actitud y una gran sonrisa. Una gran labor que no siempre se les menciona.
Hoy, la clase magistral fue impresionantemente constructiva: “Deconstruyendo la película” con Ariel Gordon, moderado por Carlos Gómez I. Nos platicó de cómo ser consecuentes con nuestra narrativa, de buscar coherencia en cada una de las partes: la energía, los presupuestos. Hacer una película es como un maratón, muy difícil. Hay que dosificar la energía y los recursos, porque son finitos. A todos les falta dinero, sea el esquema que sea.
Habló de la correlación de los procesos y cómo interactúan entre sí, de hacer estrategias de cómo irán el tiempo y los procesos, de cuánto debe aportar el equipo (el crew). Dosificar los recursos es parte fundamental en el proceso de realización de una película.
Cuenta una anécdota de Gabriel Retes, muy clara y contundente: como director, tu trabajo es cómo se siente el espectador. ¿Cómo va a funcionar el espectador? Si él no se la cree, nadie lo va a creer. Hay que estar a flor de piel con el proceso emotivo, hay que transmitir esa emoción. La edición, el tono, el ritmo ayudan mucho cuando algo emite o borra algo más. Hay que enseñarse a hacer una edición previa que ayude a ser contundente. El ojo crítico para ver si sirve o no, solo a nivel del guión. Lo ideal sería no tener tanto material que no se va a ocupar y no gastar tanta energía. Ariel Gordon es contundente, preciso y realista en cuanto a economizar en todo el proceso de la película. Sin duda, da una reflexión buenísima para los estudiantes de cine.
Renacer —dirección, guión y actuación de Gustavo Loza— es una película impecable que te deja el corazón apachurrado y lágrimas en los ojos. Una película que se nota hecha desde lo más profundo de su ser, con un inmenso corazón. Filmada entre Italia y México, con una fotografía impresionante. La narrativa gira en torno a una familia que se ve obligada a huir a Europa luego de que su hijo es acusado de violación de una chica en una fiesta —con padres poderosos de por medio— cuando en realidad fue una relación consensuada. Un tema que afecta directamente por las acusaciones falsas. El largometraje es producido por Mónica Lozano, Gustavo Loza y otros socios. ¿Hasta dónde puedes llegar por amor a tu familia? Sin duda, una película que nadie se debe perder. Poderosamente llena de emociones que te harán reflexionar toda la vida. Es la primera vez que actúa el director Gustavo Loza junto a sus hijos Ximena Loza y Bruno Loza. Logra unirlos en momentos de desesperación, con el corazón en la mano, para renacer de una pesadilla y poder volver a empezar. Siempre existe una esperanza y un rayo de luz para renacer. Además, el regreso a la pantalla de Luciana Silveira. Donde la unión hace la fuerza.








