Por Arturo Garmendia
Sasha (Sara Montpetit), es una vampira adolescente que, por algún trauma infantil, se siente incapaz de alimentarse normalmente pues se rehúsa a privar de la vida a sus posibles víctimas. Desde la infancia sus padres la han alimentado mediante dosis de sangre que bebe con popote, pero la situación llega a extremos que afecta a toda su disfuncional familia: padres, una tía y una sobrina. Pero en su entorno circulan un doctor, un psicólogo y una maestra incapaces de lidiar con el caso. Entonces los padre deciden no alimentarla, para obligarla a valerse por sí misma.
La otra parte del binomio del título la proporciona un deprimido joven de tendencias suicidas, agobiado por el bullying de sus compañeros. Sasha lo conoce en una reunión de apoyo a personas de tendencias similares e inmediatamente siente que le brotan sus colmillos, lo que podría tener resonancias eróticas.
El pacto suicida se establece de inmediato, sólo que el asistente voluntario pide un último deseo: vengarse de todos aquellos que lo humillado, lo que proporciona el motor de la trama.
Tal es el planteamiento de la ópera prima de la debutante canadiense Ariane Louis-Seize, quien logró enviar su filme a la Muestra de Venecia de 2023 para obtener el premio correspondiente a la dirección en la sección Jornada de los Autores.
Lo llamativo del título no decepciona. Estamos ante una comedia negra que navega, (exitosamente, me parece) entre varias aguas: el género de terror, del que toma elementos arquetípicos, el dedicado a explorar el bullying adolescente y el de romances quinceañeros.
Habrá quien opine que el tema del suicidio asistido (en este caso por una vampira) debería generar reflexiones morales y éticas, pero la directora y su co-guionista, la también muy joven Chistine Doyon, están más ocupadas en imaginar graciosos obstáculos a los propósitos de sus protagonistas que en reflexionar sobre cualquier cosa. El bullying mostrado cumple el mismo objetivo: la escena más sangrienta es sólo sugerida, lo más lejos posible del cine gore: no hay nada aquí que mueva la tersa superficie del relato; y por lo que toca al aspecto sentimental no empalaga, antes bien se muestra, dentro de su contexto necrofílico, inocente y tierno.
En suma, divertida, inofensiva y tierna. No competirá con Coppola pero que importa, igual se disfruta y, desde luego, es una variante de interés en su género.


