Por Lorena Loeza

La figura del vampiro y su influencia en la cultura pop, es el mejor ejemplo de cómo se presenta en nuestro mundo cotidiano la experiencia de la realidad subjetiva. Presente en mitos y leyendas de culturas antiguas, el vampiro es algo que no existe, y sin embargo, es una referencia concreta y real para la mayoría de nosotros. Sólo piénsenlo de esta manera: Todas las personas saben a qué nos referimos cuando lo invocamos, y con solo escuchar el vocablo, las personas tejemos múltiples significados asociados a una visión oscura de la vida y la muerte.

Este trabajo, que se acaba de estrenar en Estados Unidos en Amazon Prime y es dirigido por Giles Anderson, tiene el enorme valor de documentar uno de los fenómenos más interesantes de la cultura pop contemporánea.  En los años 90, teniendo como antecedente el enorme éxito del juego de roles Calabozos y Dragones, se lanza Vampire: The Mascarade, que daría origen al video juego World of Darkness, pensando en alcanzar el mercado de los video juegos con esta oscura propuesta, aunque al parecer resultó una iniciativa fallida.

En ambos casos, se trataba de un juego de roles para adultos, producido por la editorial White Wolf, que gracias a este producto vivió su impresionante auge y caída. El juego se ubicaba en un oscuro ambiente de desesperanza en donde los vampiros veían la oportunidad de expander su reino, de hacer prevalecer la visión gótica de una realidad gris y sin sentido, marcada por la enorme melancolía de vivir la inmortalidad en un estadio intermedio entre la vida y la muerte.

Lo fascinante para la enorme comunidad de fans del juego -que fue creciendo considerablemente durante la década de los noventa-  es que podías elegir el rol para jugar de entre diferentes personalidades vampíricas. Aderezado con un ambiente gothic- punk (como sus creadores lo definen) el juego pronto se instaló como un nuevo constructo cultural, alimentado por miles de jóvenes que adoptaron el vampirismo como una forma de vida.

La influencia del juego, pronto modificó el mito original – basado en leyendas muy antiguas- y lo hizo diferente, influenciando con ello muchas otras expresiones genéricas del tema. Propuestas literarias como los libros de Anne Rice, el cómic de Blade creado por Marvel, las series de Buffy la Cazavampiros y True Blood ya en el nuevo siglo, están claramente influenciadas por el juego, mostrando vampiros amorales y cínicos que luchan en contra de despiadados cazadores, y libran batallas descarnadas y sangrientas. ¡Ah! Y eso sí, siempre ataviados/as de manera exquisitamente sofisticada.

Paradójicamente, nunca el vampiro estuvo más vivo y caminando entre nosotros. Entusiastas comunidades de fans organizaron clubes y crearon toda una contracultura que abarcaba la música, el atuendo, el maquillaje, la creación de personajes y una filosofía propia acerca de la vida, el amor, la tristeza, la trascendencia y la muerte.

Para quienes no estén familiarizados con esta expresión cultural, sin duda el documental les resultará una total revelación. Para quienes la vivieron y la siguen añorando, encontrarán mucho material para la nostalgia. El documental se estrenó en la edición del Festival de Sitges 2017, siendo bien recibido por la crítica y por los seguidores/as del género.

En dado caso, la propuesta resulta una interesante muestra de cómo la imaginación es la mejor arma para combatir una realidad intimidante, un mundo hostil para quienes se asumen diferentes. Y en relación a eso, también sabemos que el mundo en general no acepta de buen grado lo que le parece ajeno, extraño, diverso o distinto. Asumirse vampiro/a, es sin duda un desafío, una provocación, una abierta rebeldía en contra del staus quo. Y eso, en realidad siempre será lo más fascinante de las criaturas de la noche. Su inaudita capacidad de encontrar lo profundo de la existencia usando el filtro de la oscuridad, sin miedo a ser señalado como un monstruo de ojos brillantes y sed de sangre siempre insaciable.

World Of Darkness Trailer_Vimeo from TriCoast Studios on Vimeo.

WORLD OF DARKNESS (2018, 89 min.) Director: Giles Anderson. Guión y producción: Kevin Lee. Productor ejecutivo: Henrik Johannson. Edición: Rodney Guest. Sweden, English. Figi Productions, Luckyday, White Wolf, TriCoast Worldwide, DarkCoast.
 

 

Por Lorena Loeza

Es Maestra en Estudios Latinoamericanos y Licenciada en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es Profesora en Educación Preescolar por la Escuela Nacional de Maestras de Jardines de Niños. En el año 2000 recibió la Medalla Alfonso Caso al Mérito Universitario, por parte de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue Votante Internacional de los Globos de Oro en su edición 2025. Ha participado como ponente en congresos nacionales e internacionales de análisis cinematográfico como el Coloquio Nacional de Cine Regional, organizado por la UNAM y la Universidad de Guadalajara; el Coloquio sobre Cine Mexicano, organizado por el FestivaL Internacional de Cine de Morelia; también impartió la Conferencia “La idea del mal en El Exorcista” en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Morelos. Participó en la publicación conjunta “Femmes Fatales. 12 escritoras hablan de cine de terror” editado por el Festival Macabro y Editorial Samsara y en “Año Covid. Notas sobre el cine y la cultura en el año de la pandemia” publicación conjunta de Corre Cámara y Alphaville Cinema. Actualmente es consultora en temas de género y derechos humanos. Es colaboradora en Corre Cámara y otras publicaciones electrónicas de análisis cinematográfico; y en la Silla Rota en temas de género y derechos humanos.