Noticine.com-CorreCamara.com

Finalizó en Zarautz (Gipuzkoa, País Vasco), el rodaje de “Akelarre”, film del argentino Pablo Agüero (“Eva no duerme”), tras siete semanas de rodaje en Euskadi, Navarra y el País Vasco francés. Inspirada por hechos reales, narrados en el libro del inquisidor francés Pierre Lancre “Tratado de Brujería Vasca: Descripción de la inconstancias de los malos ángeles y demonios”, la cinta planea su estreno el año próximo.

La productora Sorgin Films comunicó que el equipo de la película se mostró “muy satisfecho” con el transcurso de una filmación en 7 semanas que se desarrolló “según los planes previstos”. Amaia Aberasturi, Álex Brendemühl, Garazi Urkola, Irati Sáez de Urabain, Jone Laspiur y Lorea Ibarra protagonizaron el film, rodado en castellano y euskera, con un presupuesto de 3 millones de euros.

Agüero subrayó que a pesar de la lejanía de la historia a sus orígenes argentinos, no se trata de un “encargo”, sino que él fue el principal motor del proyecto. “Comencé a indagar en la caza de brujas, un fenómeno que se produjo en toda Europa y también en América. Simplemente el caso real más interesante que encontré se dio en el País Vasco, a través del libro del inquisidor Pierre Lancre. Este juez, que era en cierto sentido un gran escritor, es quien creó toda la mitología del ‘akelarre’. Por un lado realizó una investigación casi etnológica de la cultura vasca, pero por el otro demonizó todo el folclore que no comprendía y lo convirtió en un fenómeno místico, delirante. Me pareció un personaje muy atractivo, promotor de un proceso único que nunca se ha llevado al cine”, dijo el autor de “Salamandra” a El Diario Vasco.

A comienzos del siglo XVII, entre el sur de Francia y el norte de España, la Inquisición realizó la mayor persecución contra mujeres que eran consideradas brujas. La película se desarrolla concretamente en 1609, en el País Vasco, cuando una joven de 20 años es arrestada tras acudir a una fiesta nocturna, acusada de brujería por el juez Pierre Lancre, uno de los más célebres de la época. Víctima de una máquina judicial imparable, Amaia poco a coco se va metiendo en un juego que se vuelve cada vez más íntimo.

Calificado como drama histórico, “con mirada feminista”, “Akelarre” es para Pablo Agüero la ocasión para “ponerme del lado de las mujeres. En casi la totalidad de las películas que se han hecho sobre la caza de brujas de una manera u otra se insinúa bien que eran las mujeres quienes estaban locas, bien que quizás unas no fueran brujas pero otras sí. Yo miro desde el punto de vista de las chicas que fueron detenidas y acusadas de brujería y no apruebo de ninguna manera las tesis de los inquisidores. Esto que hoy en día parece tan obvio nunca ha sido tratado de esta manera. Digamos que a mí no me interesa la persecuación de las brujas sino cómo se fabrican las brujas, cuál es el origen del mito, cómo se manipula la realidad”.