Por Hugo Lara

Rennes. La semana pasada terminó el Festival Travelling Junior, en Rennes, la capital de Bretaña, al norte de Francia. La organización de Travelling salió airosa a pesar de haber sido la primera víctima del sainete diplomático entre Francia y México, a causa del escándalo en torno a Florence Cassez, pues justo la semana previa de su puesta en marcha estalló el conflicto que derivó en la cancelación del Año de México en Francia. El Gobierno Mexicano decidió retirarse cuando Sarkozy ordenó dedicar cada acto cultural a la francesa detenida en México por su vinculación con una banda de secuestradores.

Travelling es un festival modesto pero impulsado por gente apasionada por el cine, que cada año está dedicado a una ciudad del mundo y en esta edición, la número 22, sería la Ciudad de México.  Así, con la mesa puesta, todo un año de preparación se vio amenazado. Para defender su proyecto, los organizadores, encabezados por su director, Eric Gouzannet, decidieron desafiar el mandato de Sarkozy y convocaron a la comunidad de artistas, científicos e intelectuales tanto de Francia como de México a unirse en contra de la decisión del presidente francés. El prestigiado guionista Jean Claude Carrière fue uno de los primeros en responder a su llamado.

Así, con sus propios recursos, el festival mantuvo las invitaciones y asumió el total de los cosos de pasajes y hospedaje, que iba a ser compartido con el gobierno mexicano para los participantes especiales, entre ellos cineastas como Michael Rowe, Rubén Imaz, César Talamantes, Juan Carlos Rulfo, Sarah Minter, Valentina Leduc y actores como Mónica del Carmen, Gabino Rodriguez, Harold Torres y otros invitados especiales, como Blue Demon Jr., cuya imagen apareció por toda la ciudad en los carteles del festival.

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La noche de la inaguración

Como consecuencia de que la representación oficial mexicana fue cancelada, se vinieron abajo algunas actividades principales, como la presentación del libro Ciudad de Cine, editado por la Cineteca Nacional, que presentaría el que esto escribe la noche de la inauguración. No obstante, los invitados que acudimos de forma independiente, así como los organizadores y el público francés, tuvimos en común la idea de que la cultura está por arriba de los conflictos políticos. “Ni los franceses le hicieron caso a su presidente, ni los mexicanos al nuestro. Y aquí estamos, todos felices”, comentó un invitado durante la inauguración, en la que se proyectó Salón México (Emilio Fernández, 1948) ante una sala a reventar.

Aun así, la amplia programación sobre cine mexicano, que comprendió desde clásicos como El automóvil gris (1919) hasta las producciones más recientes como Norteado (Rigoberto Perezcano, 2009), Perpetuum Mobile (Nicolás Pereda, 2010) o Año bisiesto (Michael Rowe, 2010) fue presentada prácticamente en su totalidad. La programadora del festival, Anne Le Hénaff, logró integrar unos 50 títulos significativos sobre el cine de la Ciudad de México, que era el tema eje de la programación y que se proyectaron en su mayoría con buenas copias en 35mm.


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Resaltó el meritorio esfuerzo de los organizadores y anfitriones: Fanny Pasquad, Isadora Escobedo, Verónica Vallejo  y otros.

También el que escribe estuvo presente en Rennes para tomar parte en el Coloquio Imaginarios Cinematográficos de las turbulencias en las Américas: revoluciones, revueltas, crisis en la Université de Rennes, con la participación de especialistas como Aurelio de los Reyes, Julia Tuñón, Bernd Hausberger, Raffaelle Moro, Adela Pineda, Jimena Obregón, Patricia Torres San Martín, además de otros especialistas de Francia, Alemania, Estados Unidos, Brasil y Argentina. Fue un coloquio centrado en reflexiones sobre el cine de las revoluciones mexicanas y cubanas, así como de otros episodios

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Derecha: Sarah Minter, un invitado y Blue Demon Jr.

Un enmascarado suelto en Bretaña

En las conversaciones casuales, el público francés se manifestaba en contra de la
posición de Sarkozy sobre el conflicto con México. Y en términos
mediáticos, la prensa le daba un espacio secundario al seguimiento de
este asunto, pues los encabezados principales centraban su atención en
las revueltas en Egipto, Libia y el mundo árabe, temas de gran interés
para Francia, toda vez los numerosos inmigrantes que tienen de ese
origen.

Lo cierto es que la presencia de Blue Demon Jr. animó la curiosidad del público francés, que en general se mantuvo respetuoso y cortés, acudiendo masivamente a las diferentes funciones programadas en una decena de salas por todo Rennes, una hermosa ciudad de unos 200 mil habitantes, cuya arquitectura en las partes más antiguas conserva vestigios de la época medieval.

Demon conversó con el público en una sesión celebrada en el complejo cultural Libertè, la sede principal del festival. Ante el auditorio, relató la historia del mito creado por su padre, el luchador Blue Demon. El luchador también asistió a la proyección especial de Santo contra las momias de Guanajuato, que lo conmovió hasta las lágrimas.

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A la izquierda, la intérprete Tifenn Ragui y el cineasta Michael Rowe durante la charla con el público. Derecha: una de los cines en Rennes.

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La mesa redonda sobre el documental mexicano.

Igualmente, se llevó a cabo una mesa redonda sobre el documental mexicano, en el que intervinieron Valentina Leduc, Juan Carlos Rulfo, Sarah Minter y César Talamantes. Cada uno de forma separada acudió a las funciones de sus películas para platicar con el público. Rulfo en las proyecciones de El abuelo Cheno y otras historias, Del olvido al no me acuerdo, En el hoyo y Los que se quedan. Minter con su díptico documental Nadie es inocente y Nadie es inocente 20 años después y, finalmente, César Talamantes con Los Otros Californios, un emotivo retrato de un puñado de personajes solitarios que habitan en los ranchos perdidos de Baja California.

En suma, el Festval Travelling supo sortear el desaguisado diplomático, basado en el entusiasmo y profesionalismo de los organizadores, entre ellos varios mexicanos residentes en la ciudad de Rennes que colaboraron con sus colegas franceses.  Ellos propiciaron un ambiente de camaradería, como excelentes guías y anfitriones que acompañaban a los invitados a las actividades y funciones, pero también a explorar la ciudad, los alrededores y la imprescindible cocina de la región.

Ahora, los organizadores deberán hacer el balance entre lo mucho bueno y los aspectos negativos de esta edición. Sin duda aparecerá en sus cuentas el déficit que supuso desembolsar recursos de último momento tras la cancelación oficial. Les deseamos la mejor de las suertes.

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A la derecha: Libertè, la sede del festival. Izquierda: Eric Gouzannet (derecha) con uno de sus colaboradores.

Por Hugo Lara Chávez

Cineasta e investigador. Licenciado en comunicación por la Universidad Iberoamericana. Director-guionista del largometraje Cuando los hijos regresan (2017). Productor del largometraje Ojos que no ven (2022), entre otros. Director del portal Correcamara.com y autor de los libros “Pancho Villa en el cine” (2023) y “Zapata en el cine” (2019), ambos con Eduardo de la Vega Alfaro; “Dos amantes furtivos. Cine y teatro mexicanos” (coordinador) (2015), “Luces, cámara, acción: cinefotógrafos del cine mexicano 1931-201” (2011) con Elisa Lozano, “Ciudad de cine” (2010) y"Una ciudad inventada por el cine (2006), entre otros.