Por Gustavo Ambrosio

El arte siempre es un reflejo de una época. Lo ha sido y lo será. En medio de un momento donde el cine ha perdido terreno ante la televisión y las adaptaciones y remakes son la ley, hacía falta una cinta que reflejara las preocupaciones, situaciones y emociones más profundas de la segunda década del siglo XXI, el vacío emocional, el resquebraje de las relaciones humanas y la tecnología como ilusión paliativa del dolor de existir.

Spike Jonze se había hecho famoso por dirigir proyectos arriesgados, y encontró en Charlie Kauffman, un excelente compañero para desarrollar un estilo excéntrico, reconocible y con una audiencia amplia.

Jonze es parte de nuestra cultura pop actual, reafirmó su lugar gracias a “Donde viven los monstruos”, adaptación del famoso libro infantil, pero quién diría que él tendría la visión para llevar a la pantalla una historia de amor entre un hombre harto de las relaciones interpersonales y un software femenino llamado Samantha.

El guión de “Ella” (Her , 2013) es quizá uno de los mejores, no sólo del año, si no de la historia del cine. Cada escena justifica a la otra, cada diálogo está bien cuidado, y los silencios prolongados y los dotes de comedia negra fluyen con una narrativa sin tropiezos que muestran una realidad no muy lejana, donde la máquina y el artificio han suplantado a la cobardía y las emociones humanas más elementales.

Jonze no se va con medias tintas y construye personajes patéticos, sobre todo el protagonista, un hombre atrapado en sus propios demonios y sentimientos egoístas, solitario y aterrado, y viene el contraste, una computadora que, como suele pasar en todas las películas de ciencia ficción, se torna más humana en cuanto va desarrollándose y conociendo el amor, y eso la lleva a tomar una de las decisiones más valientes que cualquier humano haría.

Los simbolismos —en particular ciertas escenas de sexo, tomas abiertas con extras enajenados con su celular, cierto videojuego, y la secuencia inicial— elevan la cinta a un estado de expresión que no se había visto en ninguna película de Jonze, quizá antes en John Malkovich.

El director de “Adaptation” demuestra que domina el lenguaje cinematográfico, hace tomas cerradas cuando se debe, tomas largas, acercamientos y travellings que expresan, que no son sólo movimientos de puesta en escena, si no que juegan y ayudan a potenciar lo contenido en el guión.

La decisión estilística del director —producida por K. K. Barrett— da una atmósfera melancólica y realista a la vez, mientras que el fotógrafo Hoye Van Hoytema (“Déjame entrar”), aprovecha los colores “alegres” y les da un tono gélido que abona a creer en la artificialidad del mundo que cada día estamos construyendo.

La música de Arcade Fire y la canción de Karen O, “Moon song”, son uno de los elementos más aplaudibles del filme, funcionan con las escenas y fuera de ellas. La canción de la luna es una de los temas musicales fílmicos más hermosos recientemente, la letra traducida resume el espíritu de la película.

En cuanto a las actuaciones, Joaquin Phoenix fue uno de los injustos olvidados en la época de premiaciones. No sólo hay un cambio físico, verbal, si no que cada gesto y mirada suya equivalen a un golpe emocional del espectador. El reparto completado por féminas, Rooney Mara, Olivia Wilde, Amy Adams, están aprovechadas y potentes en sus papeles, creíbles, Mara se luce en pantalla en unos cuantos minutos.

Pero quizá Scarlett Johansson merezca una mención aparte, lo que logra con su sola voz no tiene nombre, una actuación terrible, brutal y llena de sensaciones, incluso hay momentos que podrías imaginarla.

“Ella” no sólo es una película de romance enmarcado sobre las relaciones humanas cada vez más deshechas en nuestra era, si no una obra maestra, completa, redonda, y que representará a toda una generación.


“Ella”, Escrita y dirigida por Spike Jonze, EUA/2013, Reparto: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Rooney Mara, Amy Adams, Olivia Wilde.