Por Liliana Chávez

El filme “Feral” (2018) marca el debut del realizador mexicano Andrés Kaiser como director de largometraje, además de ser editor, escritor y guionista. La cinta, estrenada en 2018, es un falso documental combinado con el thriller y el horror, dentro del subgénero “found footage”, que hiciera famoso “la bruja de Blair” (The Blair Witch Project, 1999). “Feral” llega a las carteleras mexicanas esta semana, lo que resulta un banquete para los cinéfilos y amantes de este género.

Un incendio acontecido en 1986 en la sierra boscosa del norte de Oaxaca involucró a tres niños y un clérigo que, con la intención de apartarse de la sociedad y tener un encuentro con Dios, hace un intento por civilizar y educar a esos tres menores que descubrió en estado salvaje en el bosque, lo que resultaría un enorme y riesgoso desafío.

Para Andrés Kaiser, quien platicó en exclusiva con CorreCamara, la decisión de abordar el falso documental resultó atractiva porque considera que brinda una enorme libertad en el aspecto narrativo, pues “Feral” está dividida en dos tiempos descriptivos: por una parte, maneja un pasado de los sucesos en los años 80´s, y, por otra, un presente donde se investigan respuestas sobre el incendio y sobre la vida e identidad de Juan Felipe de Jesús (Héctor Illianes), el sacerdote psicoanalista.

El falso documental, de acuerdo con Kaiser, también brinda otras posibilidades, como el poder generar contradicciones entre los propios personajes. Su propósito fue “crear una película hiperrealista, capaz de trastocar y hacer sentir o pensar que el suceso puede sucederle a cualquier persona”.

Andrés comenta que con el falso documental “se conseguía tener una historia definida y profunda, que logre invitar al espectador a reflexionar y a tomar partido de la historia para realizar decisiones”. “Feral” tiene un final abierto, así se puede “desatar el delirio interpretativo del público”, dice el director.

Cabe señalar que este proyecto tomó siete años para su elaboración, ya que se presentaron varias adversidades. En primer lugar, la escritura del guion, porque escribir un guión de ficción como si fuera documental es complejo: “En documental tú trabajas con mucho material, y depurando ese material lo que haces es encontrar una historia, y aquí era pensar como si justamente ya se hubiera filmado la película”, expresa Kaiser.

El financiamiento fue otra limitante, pues se consiguió con muchas dificultades, por lo que el rodaje se pausó por múltiples razones. Además, los tres protagonistas infantiles estuvieron un año en un taller con un maestro (Jaime Razzo) de danza butoh para que pudieran alcanzar una “expresión brutal” en la pantalla.


El “camino natural” de un director debutante

Como se mencionó, “Feral” es el debut de Kaiser, cuya experiencia le resultó de continuo aprendizaje: “te enfrentas a muchos procesos que desconoces y que podías haber hecho mucho más rápido, más fácil, pero siendo la primera vez, es el camino natural”.

El trasfondo histórico de la cinta se basa en la creación del monasterio benedictino  “Santa María de la Resurección”, fundado por Gregorio Lemercier en 1950. El monasterio tenía el objetivo de realizar reuniones grupales de psiconálisis con los monjes pertencientes, pero la iglesia no estuvo de acuerdo y elloobligó el cierre de ese recinto religioso.

La inspiración del personaje ficticio de Juan Felipe de Jesús nace para dar un ejemplo de testimonio sobre alguno de los monjes que abandonan el monasterio y ver una posibilidad de qué pudo haber pasado después. “Lo que sucede es un proceso que quedó inconcluso, me atraía mucho esa cosa que queda incompleta, lo que no terminó por suceder”, mencionó Kaiser.

La formación católica de Andrés Kaiser estaba enfocada con el movimiento Benedictino y la teología de la liberación. “Las iglesias que recuerdo de mi formación católica eran iglesias mucho más emparejadas a este movimiento benedictino, emparejado con la teología de la liberación, donde las iglesias son mucho más luminosas, son más atrevidas, y se me hacía muy impresionante tener ese mundo de luz y luego ir al centro por ejemplo, y ver las iglesias tradicionales cómo más bien emanan otra vibra, son muy oscuras”, expuso. El contraste entre las dos iglesias siempre le llamó la atención y es uno de sus temas como autor; un eje de contemplación para la creación de esta película.

El horror y la repulsión para reflexionar

El tema principal de “Feral”, de acuerdo con su director “es una reflexión del ser humano ubicada entre esta idea terrenal contra lo espiritual o sobrenatural, lo que sucede en ese choque es que hay intolerancia, necedad por enseñarle e imponer a los otros las creencias”, y también es una película que refleja un sentimiento de paternidad, recalca.

La película cuenta con “found footage” (que se traduce como “metraje encontrado”), el implemento de material en video que, según la historia, grabó Juan Felipe de Jesús para documentar el proceso de formación y readaptacion de los niños ferales. Para obtener un resultado con la veracidad deseada con dicho material videográfico se tuvieron que realizar una gran cantidad de pruebas con la cámara, con los formatos y aun en los momentos de grabación se tomaron muchos retakes para poder encontrar el lenguaje correcto de la cámara, además de que en la posptroducción las cintas también recibieron un trabajo análogo. “Fue parte de la diversión, de experimentar con múltiples formatos y entender cuáles son las características de cada uno de los formatos y cómo reacciona visualmente el espectador a ellos”, compartió Kaiser.

Por otra parte, en “Feral” los actores realizan un trabajo sobresaliente, su posición natural hace aún más creíble su actuación para una película de falso documental, y cada participación configura un aporte esencial dentro la historia. Andrés Keiser opina que el retraso ayudó a enfocarse con los actores, quienes “respondieron muy bien, porque todos son extremadamente talentosos, creo que todos entendieron muy bien el proyecto y entendieron muy bien lo que se necesitaba”.

El cineasta también reconoce que el trabajo de producción fue completo y solido: “todos los elementos, o los actores del club que había de parte del diseño de produccón se enfocaron muy bien en entender este complejo mundo para que resultara hiperrealista; desde el diseño de la cabaña, la búsqueda de locaciones en León”. Algunas de las personas que destacó en el proceso son “Pache Contreras”, quien estuvo a cargo del diseño de producción y entendió la complejidad del proyecto; Marco Hernández hizo el maquillaje, “un maquillaje de primera línea”; Laura García de la Mora, encargada del diseño de vestuario; y Marc Bellver, director de fotografía, “al final del día el fotográfo es el que termina encuadrando, aprovechando todas las herramientas que le da el diseñador de producción y que le da locaciones”.

La construcción dramática de “Feral” se construye mediante el terror psicológico. Kaiser sugiere que el espectador ideal es aquel que pudiera tener una serie de emociones relacionadas con el horror, con la repulsión, con la incomodidad y que, además, una vez que las luces de la sala de proyección se enciendan, pudiera generar un momento de reflexión intelectual.

Un punto a favor sería que la película sirviera de reflexión. “Me parece importante que la película en algunos casos tiene la capacidad de poder quedarse en la mente del espectador más tiempo, de solamente los 100 minutos que dura en la pantalla”, explica Kaiser y agrega: “Este horror, aversión, repulsión, son herramientas emocionales para provocar una reflexión un poco más profunda de los problemas que tenemos con la educación, de los problemas que tenemos con el abandono que el Estado tiene y que tenemos como Estado en grandes zonas y que crean pequeños feudos con pequeños dictadores, y la intolerancia que tenemos ante el otro, el miedo que le tenemos al otro, el terror que le tenemos al otro y las ideas del otro”.

Este filme también tuvo inspiración con influencia de otros cineastas y escritores en los que Andrés Kaiser pudo basarse. Del mundo cinematográfico, está el referente de los directores mexicanos Felipe Cazals con su película “Canoa: denuncia de un hecho vergonzoso” (1976)  y de Carlos Enrique Taboada con “Veneno para las hadas” (1984).

Por otro lado, en términos literarios, el director encontró inspiración en el periodista y escritor estadounidense Truman Capote con su obra “A sangre fría” (1965). “Yo quería hacer una película muy parecida a como Capote estructura ‘A sangre fría’, él no se preocupa por dar una sorpresa de un asesinato al final, sino que más bien presenta el asesinato desde las primeras páginas de su libro, y luego recorre un enorme camino para explicar por qué, cómo sucedió esto, cuáles son las herramientas emocionales, psicológicas y sociales que tienen que suceder para que algo así pase”.

Otra inspiración más cercana fue la del abuelo de Kaiser, y compartió que uno de sus proximos proyectos es una pelícua de metraje familiar, y agrega: “Yo no me di cuenta qué tanto influía la puesta en cámara de mi abuelo en la película, porque mi abuelo lo que hacía eran pequeñas ficciones que dirigía mi abuela, y muchas veces cuando él estaba solo, ponía la cámara en tripie y corría al escenario a actuar una pequeña pieza, mucha de la construcción de ‘Feral’ tiene esa puesta en cámara, la cámara de Juan Felipe sobre todo […], hay una influencia de cine amateur, y de cine familiar”.

Esta película genera controversia e impacta, pues enfrenta al espectador a una reflexión y perspectiva de la religión y del ser humano, conociendo más de cerca los casos de personas ferales y su problemática de reinserción a la sociedad.

La fotografía y edición de “Feral” son destacables, con el desafío de adentrarse a la zona boscosa y ser testigo de la cabaña, lo que genera una construcción visual que se interpone entre la tranquilidad del paisaje y el suspenso que ocurre en ella. Esas características, sumado a las actuaciones, ayudan a la fabricación de un falso documental convincente, puntualizando entonces el trabajo de realización de Kaiser.

Para finalizar, el joven director señaló que se encuentra trabajando en cuatro proyectos, además de estrenar “Feral”. Está por concluir la película acerca de su abuelo con el título de “La semilla invisible de mis abuelos”. También prepara un documental (éste no será falso) sobre el proceso del monasterio Santa María de la Resurrección, del cual dice “me di cuenta que era tan grande la historia que merecía una película propia, arrancamos en julio esa película que se llama ‘La primavera de los anacoretas’”. Así mismo, está preparando una película de ficción, dentro del género de horror histórico contextualizada en el Siglo XVIII en Puebla, “donde hay un convento de monjas benedictinas y se presentan asesinatos brutales, un jesuita irá para saber quién está detrás de estos asesinatos”.

Andrés Kaiser, recibió tres premios por “Feral”. En 2019 en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos: el premio FIPRESCI por “Mejor Película Mexicana”; “Mejor Película” en la Selección de México Primero; y un premio Art Kigdom por “Mejor Película”. En 2020 recibió un premio “Alucarda” por “Mejor Director” con “Feral” en el Feratum Film Festival.

 

Ficha técnica:
Título: “Feral”
Director: Andrés Kaiser .Año: 2018. Duración: 98 min. País: México. Género: Falso docuemntal / Terror. Guion: Andrés Kaiser. Producción: Claudio “Pache” Contreras. Fotografía: Marc Bellver
Música: Carlo Ayhllón. Reparto: Héctor Illañes, Farid Escalante, Kari Romu, Erick Axel Galicia Reséndiz, José Luis Gonzálaez, José Ángel García, J. Concepción Masías, Gastón Melo, John Mraz, Fernándo M. González, Sabel Sánchez, Emoé de la Parra, Adriana Burgos.

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