Por Carlos Alan Sauceda Rodríguez*

“No sé con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial,
pero en la cuarta será con palos y piedras”
Albert Einstein

“There’s a place where everyone can be happy
It’s the most beautiful place in the whole fucking world
It’s made of candy canes and planes
And bright red choo-choo trains and the meanest little boys”
Bad Religion

La vida y obra de H.G. Wells adquieren una relevancia fundamental debido a la influencia ejercida en la sociedad de su época. En sus escritos, Wells anticipa los dilemas que el desarrollo tecnológico impondría a la humanidad, proponiendo que la tecnología y la ciencia deberían estar subordinas al progreso humano.

Los ideales de Wells lo llevaron a realizar un activismo dentro de su contexto, siendo sus ejes rectores la educación y el servicio de la ciencia para el humano, buscando una sociedad tecnócrata y así gozar de las ventajas del progreso. Los cambios que realizó fueron por una vía pacífica por medio de reformas a diferencia de las revoluciones de su tiempo que eran de carácter armado.

Su obra es extensa y se considera adelantada a su época. La película Things to Come (Lo que vendrá, 1936) es la que nos convoca para realizar una lectura que nos permita ver su vigencia y reflexionar en aquellas grietas que deja su visión hacía nuestra sociedad contemporánea.

Esta obra de H.G. Wells que cumple 90 años de aparición fue filmada en compañía del director Willian Cameron Menzies, y nos lleva a analizar su legado e influencia a partir de las siguientes preguntas ¿Qué aspectos siguen siendo vigentes en nuestra realidad contemporánea? ¿Por qué cobra relevancia preguntar por la autoridad? ¿A qué tipo de contradicción contemporánea corresponde hacer una lectura a esta película?

Como puntos clave planteó tres tiempos. Primero lo endeble que puede ser nuestra realidad y como está sostenida a través de la fantasía siendo un ejemplo las festividades, donde a su vez se encuentra velada el relato de las relaciones de poder. Ponemos en el contexto contemporáneo el consumo de información por medio de los dispositivos conectados a internet.

Luego está referido el proceso civilizatorio o cultural, desarrollado dentro del conflicto antagónico de la autoridad y la razón, la figura de autoridad (El Jefe) que ejerce el poder por medio de la fuerza siendo derrocado por medio del avance tecnológico, aquí encarnado por John Cabal. Resulta llamativo al plantearnos el proceso de culturización como una lógica de dominación que influye en el habla y forma de pensar ¿Podríamos rescatar el concepto de progreso sin contabilizar las pérdidas? ¿Se puede llevar a cabo un proceso civilizatorio sin violencia y donde podamos estar todos siendo diferentes?

Por último, tenemos la etapa de un futuro deseado. Es aquí donde colocamos la vigencia de la obra de Wells como una forma de estimular el deseo y los afectos para que estos puedan movilizarse para replantear realidades donde el lazo social se constituya en la organización y participación, ya que autores como Mark Fisher han planteado que nuestra contemporaneidad se caracteriza por serle más fácil el imaginar el fin del mundo a un futuro que albergue alternativas para vivir.

La realidad como fantasía y el relato velado del poder

La navidad puede ser incómoda para muchas personas, tanto como cualquier otra fecha de celebración que se ha vuelto global (San Valentín, primavera, etc.) donde se nos presenta estas imágenes de felicidad idílica, reuniones llenas de personas, consumo de afectos y una organización del lazo social, donde queda en primer orden el consumo. Sumado la exhibición de mercancías, por ejemplo, Día de Muertos o Halloween, en grandes cadenas comerciales de forma atemporal ¿No es acaso que eso promueve que los afectos y emociones se desplacen provocados por el consumo y así satisfacer un vacío?

La lógica del capital exige su propia proliferación. El capitalismo, vía los sujetos del capital, comprenden que el ser humano es un sujeto en falta; por ello, busca que el deseo se fije y se desplace a través del consumo, explotando nuestra naturaleza afectiva, entonces bastaría pensar la forma en cómo se nos presentan las mercancías de forma atemporal obteniendo así que los afectos que proliferen sean aquellos que se consideren “positivos”.

Debemos considerar de esa forma que quedarían reprimidos o mal vistos aquellos afectos que tienden a la hostilidad. En la cultura popular festividades como la navidad se expresan bromas, memes o pláticas mostrando la otra cara de la misma moneda, es decir las incomodidades y reuniones que terminan en conflictos derivados de la convivencia con familiares que no frecuentamos, diferencias de pensamientos o vinculaciones conflictivas.

El inicio de la película es un buen ejemplo de cómo se promueve los afectos y emociones,  donde la celebración, que alguna vez tuvo un aspecto más religioso, se ha vuelto un objeto de consumo que promueve que los afectos y vínculos se gesten por medio de una paz artificiosa.

Las calles de Everytown yacen repletas de gente vendiendo mercancías, vemos las grandes tiendas llenas de luces, inclusive el cine exhibe la ideología imperante del mercado. Es de llamar la atención cómo el aviso de la guerra está a plena luz del día, sutilmente hacen que coexistan dos realidades donde la movilización afectiva y la percepción de la realidad se pueda desplazar.

Alicia Valdés (2024, p.23) menciona que la realidad se experimenta de “una manera singular, propia y subjetiva”  a su vez señala que pareciera que existe otra especie de realidad que está estructurada en forma de relato a la cual nombra como realidad política diciendo que “cierto es que hay un relato que se impone sobre los nuestros; es el relato oficial” por lo tanto cabe decir que estamos en una yuxtaposición, por un lado una realidad con grandes imaginarios que conduce a los afectos y los vínculos se sostengan por medio de fantasías y por otro lado un relato de las relación del poder velado.

Podemos decir que las festividades albergan formas para causar el deseo. Esto se ve reflejado en los primeros minutos de la película, la manera singular que cada quien vive y celebra la realidad ficcional de la navidad, por otro lado el discurso del poder yace sutilmente en la propaganda, arte y mercancías que usarán los infantes para jugar. Quienes sostienen el poder influyen nuestra realidad, preparándose ante un eventual enemigo configurando el deseo y los afectos.

Son sometidas las formas de identificarse de los niños por medio del juego, se obsequian armas, ropa, cascos, aquellos accesorios que hacen una influencia directa al posible contexto que vendrá. Esto muestra un ejemplo de cómo el relato influye en la dirección de las relaciones de poder, el futuro se moldea para que los niños sean partícipes en el estallido de la guerra.

Nuestros tiempos no están lejos de verse comprometidos. La movilización de los afectos y por lo tanto el deseo, por medio de juegos. En este caso podemos ver como en 2024, “The Guardian” publica una nota donde menciona como el ejército norteamericano hace una campaña haciendo streaming en Youtube o TikTok, donde elementos armados entran en salas o partidas virtuales con la finalidad de dar un seguimiento para reclutar a adolescentes. Esta nota cubre un punto importante para plantear una ética frente a quienes ejercen el poder, puesto que a diferencia de la película donde vemos cómo los niños construyen una realidad  por medio del juego y se aproximan a una situación bélica, estas situaciones de virtualidad podrían poner de relieve como la experiencia con la realidad material se pierde y el usuario controle vía remota algún arma siendo que pueda ejecutar acciones bélicas sin cuestionar si el blanco es otro semejante, estar en una realidad fáctica o una simulación.

Debemos reflexionar que estamos expuestos a la propaganda de una forma desmedida pero sutil, basta con tan solo acceder a cualquier dispositivo electrónico que difunda noticias o esté conectado al internet para toparnos con información propagandística sobre violencia o guerra. No obstante, con las noticias alarmantes de otras regiones están a la par reels que muestran gatitos, imágenes graciosas, y un largo etc. Esta contradicción del algoritmo fija una acción hacia el scroleo, donde se pierde nuestra reflexión o pensamiento crítico por la satisfacción del consumo infinito que ofrece las redes sociales por medio de sus feed.

Por lo tanto, la realidad está siendo moldeada por los medios digitales, que se encargan de llamar nuestra atención, en muchas ocasiones usando algoritmos para mostrarnos aquellas cosas que podrían ser de nuestro interés y a su vez colocar propaganda. Ambas circunstancias no son neutrales, basta con preguntarnos ¿Quiénes son los dueños de dichos dispositivos y cuáles son sus formas para poder generar más capital?

Dar una respuesta nos aporta una posición para hacer frente ante los intereses políticos, culturales y económicos de quienes tienen un interés en el flujo del capital.

¡Civilización, Civilización!

La película avanza con los estragos de la guerra, vemos la destrucción de todo aquel presente tecnológico, acompañado de pandemias, regresando así a una especie de sociedad precapitalista, se instaura una figura de autoridad por medio de la fuerza.

Podríamos pensar que esta sociedad alcanza este declive por medio del avance tecnológico de la guerra. Recordemos cómo se nos muestra la maquinaria bélica: destruyendo aquellos símbolos de la cultura y estructura social; llega un punto donde hay una secuencia de un gas letal que dejan caer al enemigo, el nivel de absurdo llega cuando su creador tiene un momento de reflexión por su invento y muere asfixiado por su propio gas. Este gas inicia una especie de pandemia, la gente enferma generando una característica de muerto viviente a las personas infectadas a las cuales se les denomina “caminadoras”. A la falta de opciones de tratamiento o condiciones para su atención, la única vía es su aniquilamiento.

Si bien la apuesta de Wells fue por la vía pacífica para alcanzar una sociedad más justa, la tecnología y ciencia sirva para alcanzar el progreso social, esta propuesta cinematográfica nos muestra como la tecnología puede estar encaminada hacia nuestra autodestrucción. Es necesario detenernos en este desarrollo para preguntarnos ¿Es en nuestros tiempos la ciencia y tecnología poseen una posición neutral? De no serlo ¿quién controla su producción?¿Se puede llevar de forma pacífica un proceso civilizatorio, donde la violencia no sea ejercida para poder alcanzar aquellas aspiraciones e ideales de una sociedad progresista?

Lo primero que tenemos que asumir es la renuncia a que el progreso debe sostenerse de forma lineal, como lo proponía Marx en la lucha de clases o bien en el fin de la historia declarado por el liberal Francis Fukuyama, donde el modelo capitalista es la única forma superior de desarrollo (Zizek, 2025 p.14). La película muestra que llegar a una transformación bajo una lógica del progreso implica aceptar la apuesta del intercambio entre las pérdidas y muertes humanas derivadas a cambio del desarrollo, incluyendo el armamentístico.

Como Marx presenta en el Manifiesto Comunista, el capitalismo busca que aquello estable se evapore, lo sagrado sea profanado. Despoja al trabajador de su actividad como algo sagrado para convertirlo en un asalariado, inclusive el núcleo de la familia se ve reducido a una relación dineraria (Marx, 2023 [1890], p.318-319] aquí pensamos que los conflictos bélicos bajo la lógica del capitalismo generan una acumulación de mercancías armamentísticas, que tienen que salir a un mercado para ser vendidas.

No solo se trata del imperialismo que se extendió durante el siglo XX, la violencia se extendió en la desestabilización política de los Estados y transformando el flujo de mercancías en mercados gores, se dejó a un lado las armas para hacer una revolución o de defensa del territorio y pasando a ser una nueva entrada al terror y neocolonialismo, un ejercicio del poder. La tecnología y ciencia  forman parte de la lógica del capital, se vuelve una mercancía para generar mayor acumulación de capital.

Dentro de la narrativa de la película la aparición de Jonh Cabal en escena hace que empiece a desarrollarse la propuesta de que los preceptos de la razón deben ponerse por encima de los autoritarismos y ejercicios de sometimiento vía la fuerza, dado que esta forma no permite el progreso, esto es un ejemplo de cómo la sociedad disciplinaria tiene que hacer paso para que entre otras formas sea empleada la técnica para una mayor facilidad.

La forma en la que estas dos supuestas contradicciones se superan, como se impone la razón sobre la fuerza física, es por medio de unas bombas que hacen dormir a la sociedad, recordemos que John Cabal se encuentra atrapado y un mensajero se lo hace saber a la sociedad tecnócrata para que acudan a su rescate.

Estas bombas como contraparte del gas letal podemos tomarlo como una metáfora que señala que la cultura hace que entremos a la introspección para que al abrir los ojos estuviéramos saliendo de la caverna pasando ahora a contemplar la luz, aceptando de forma voluntaria que hay algo superior que nos puede conducir a la prosperidad, respetando lo que somos y sin un aniquilamiento.

La cultura es un proceso inherentemente violento. Existen diferentes definiciones que podemos dar a la cultura, pero dentro de ella radican los aspectos simbólicos que buscarán domeñar las pulsiones humanas. “La actividad real, material y corpórea del sujeto se aliena en el sistema simbólico de la cultura”, es entonces un límite que hará una actividad circundante “vía la represión y producción, pérdida y ganancia, alienación e identificación” (Juarez-Salazar, Pavón-Cuellar, 2026, p.145) la expresión de cada sujeto ante su deseo. Nos relacionamos con la ley y el poder de una forma singular que no garantiza que exista una manera para alcanzar la satisfacción y el malestar quede presente.

La banda de Street punk Non Servium menciona en una de sus canciones llamada Civilización “Te asfixia tanto que te impide respirar/Pretende convertirte en un borrego más/Mil prohibiciones que si aceptas acatar/No lo dudes hermano perderás tu identidad”. El proceso civilizatorio, al impregnar sobre todo lo material una simbolización, consigue que lo interior condicione las formas exteriores. Por tal, generar una consciencia de que no existe un más allá de la materialidad. Es aquí donde planteamos que, si el proceso sigue bajo las lógicas capitalistas y sus contradicciones, queden muchos por fuera de sus discursos. Además de generar ideales inalcanzables, una alienación al trabajo que deje por fuera al deseo que se encuentra de cada sujeto de forma singular.

Es más fácil imaginar una guerra que otras formas de habitar el deseo

El futuro de Wells se edifica sobre un imaginario donde las formas de autoridad y las figuras religiosas han sido derrumbadas imponiendo un mandato para inventar, construir y mejorar al humano. El progreso instaura una especie de paz y orden donde se han tenido ciertas ganancias, por ejemplo, una vida más longeva.

Es de suma importancia el discurso del nuevo orden al dar al sufrimiento como un máximo valor moral encaminado hacia un propósito. El humano solo vigila que se cumpla el ensamblaje. La película mantiene una forma de gozar en pro del bienestar: dar hasta la última gota de felicidad y sacrificio para la superación.

La demanda del Otro, que impone un ideal para formar una vida vivible, donde esta vida tiene su fin si “lo mejor de la carne pegada al hueso” (frase de Cabal) se expande más allá de su mundo conocido y solo sea así reconocida como digna de ser vivida. Si existe el fracaso, que sea olvidado, y de paso a que alguien más pueda lograrlo.

El progreso welleriano impone un imperativo categórico que se debe realizar, y que deja por fuera actividades como el reposo, ya que no tiene lugar haciendo la analogía de estar en la muerte al ser improductivo. Es la producción y la superación de los límites físicos, la colonización mental, alcanzar un dominio sobre el espacio y tiempo, todo esto como una norma instaurada que regula la sociedad, sin embargo, como límite cultural logra despertar temor y repudio.

La fragilidad humana debe ser reparada, buscar su perfeccionamiento, superar los límites del cuerpo y de nuestra realidad hasta su expansión, sin embargo, como ha dicho Freud, la humanidad ha tenido tres grandes heridas, no ser el centro del universo, no ser supremo a otras especies y mucho menos el Yo ser dueño de su casa.

Debemos afirmar que la falta es estructural. Es el humano quien genera un motor de búsqueda para generar movilizaciones a lo cual llamamos deseo. El deseo nos mantiene atentos y en espera para poder articular un camino. No posee una ruta señalada para ser alcanzado, viene de estar bajo el cielo, la ruta de las estrellas. Esto no garantiza un camino orientador o alguna ruta conocida, perdemos referentes, sentimos nostalgia y una lejanía. Para tener nuestra propia estrella es necesario la búsqueda y la espera. (Recalcati, 2022)

El deseo no puede ser satisfecho, el deseo busca seguir deseando. Podemos centrar una problemática actual relacionada al capitalismo, como dijimos al inicio, se dan objetos que satisfagan al deseo. El deseo busca conseguir más pero sería más de lo mismo. El capitalismo instaura su lógica en todo aquello que una vez fue sólido y profana lo sagrado, moldea cuerpo y formas de goce, inclusive busca que el deseo sea domesticado.

Si bien el capitalismo no es sujeto y por lo tanto no puede desear, si es importante señalar que busca encarnar en sujetos capitalistas que desean la acumulación a cualquier fin, por lo tanto, queda por fuera todo trato de dignidad humana. Se busca bajo este modelo que se pueda alcanzar la satisfacción del deseo a partir de que todo sea comercializado. Inclusive el tiempo se presenta como un objeto a explotar robando nuestra atención y explotando nuestros datos. Los cuerpos pasan a ser consumo para la guerra y explotación.

El futuro que en sí mismo es incierto. Pasa a diluirse. Se fragmenta separando esas posibilidades de trabajo y vida. Los ideales se derrumban, ya no se muestran como ejes para ser alcanzados, ahora son sombras que caen sobre los sujetos. Se comienza a experimentar el tiempo de otra forma y surge una visión del pasado como una mejor opción para vivir, una idealización a las formas anteriores de sociabilizar, convivir y producir teniendo una nostalgia por algo que es muy probable que nunca existió.

A diferencia de la realidad de Wells donde el pasado se muestra como una versión obsoleta y siendo la mejor forma de vivir el futuro, nuestra visión actual con el tiempo es la de futuros cada vez más inciertos, donde los afectos se orientan al pesimismo y la realidad material es cada vez menos accesible, fomentado que el deseo se centre en el consumo. Nuestro pasado, que en muchos casos ha sido motivo de tensiones armamentísticas o crisis económicas, se coloca como una ilusión de que se vivía mejor.

Por tal motivo es importante señalar la importancia que, en esta dialéctica, es decir entre un pasado que funge como relato y un futuro incierto, sugerimos centrarnos en el presente, un presente que forme resistencia, generar un boicot del progreso que se nos ha presentado por quienes tienen injerencia en el relato del poder.

Wells proponía por medio de sus relatos formas alternativas de imaginar una realidad. No necesitamos que estalle una destrucción masiva para intentar recomponer el tejido social, o bien que la ciencia y tecnología invadan el día cotidiano pasando a ser una especie de dogmatismo religioso.

Boicot al progreso a través del deseo como motor revolucionario

Parece utópico pensar que podamos reconstruir una sociedad donde la técnica pueda servirnos sin las problemáticas que la cultura impone a la pulsión, y donde las máquinas y sistematización desplazan la acción humana. Donde existe una explotación y alienación de los humanos. Proponer una forma de insubordinación a gran escala que persiga la mayor movilización de fuerzas para cumplir un horizonte en común donde los avances tecnológicos y la ciencia estén al servicio del trabajador o la actividad humana.

Debemos proponer formas de organización donde todos podamos sostenernos desde nuestra diferencia. Los espacios que han sido envueltos por la injusticia y la violencia puedan encontrar formas para que los afectos puedan ser albergados. Además, suena complicado que una revolución pueda existir y está sea sostenible, teniendo en cuenta que no existe una garantía que a qué pueda llegar y sea satisfactoria en la vida de las personas, Alicia Valdés (2024, p.191) menciona que “La razón por la que siempre se concibe la revolución o la emancipación en un horizonte lejano es que pensamos que, si las acciones no afectan a la totalidad, no afectan a nadie.”

Es importante señalar la ardua labor que tiene el movilizar el deseo a situaciones políticas por medio de diferentes formas de pensamiento para que surjan situaciones que nos conduzcan a que el deseo nos lleve a esos lugares más habitables.

Es aquí donde señalamos la importancia del deseo en su rasgo de no lograr ser satisfecho e inasible promoviendo algo que falta. Esto que llega a faltar en la política promueva la crítica al relato del poder y no permanezcamos inmóviles. Generar una acción política, siendo el deseo un motor para el boicot al progreso como se nos ha presentado.

Es necesario replantearnos diferentes escenarios comunitarios donde la libertad sea comprendida como la responsabilidad a la que decidimos estar sujetos y que el lazo social pueda sostener cada una de las diferencias, entendiendo que los antagonismos se presentarán, comprendiendo que, ahí donde los rasgos de la cultura no permiten que exista una armonía, se imponen diques donde pueden presentarse hostilidades, por lo tanto, hay que apostar por el deseo, procurando que las circunstancias no nos empujen al goce.

Nuestro deber es transformar al mundo para que quepan mil mundos.

REFERENCIAS

1.-Genius. (2009, 27 de Agosto) Civilización- Non Servium https://genius.com/Non-servium-civilizacion-lyrics

2.- Letras. You-Bad Religion  https://www.letras.com/bad-religion/2949/#google_vignette

3.- El confidencial. (2026, 29 de Marzo) Alma, Corazón y Vidahttps://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2026-03-29/1qrt-no-se-con-que-armas-se-luchara-la-tercera-guerra-mundial_4327089/

4.- Scwartzburg, R. (2024, 14 de febrero) The US military is embedded in the gaming world. Its target: teen recruits https://www.theguardian.com/us-news/2024/feb/14/us-military-recruiting-video-games-targeting-teenagers

5.- Recalcati, M. (2022) Los Retratos del deseo Paradiso editores

6.- Valdés, A. (2024) Políticas del Malestar Debate

7.- Juárez, E. Gómez, C. Soto, C. Pavón, D. (2026) Vocabulario de Marx a través de Lacan Una brújula para la economía política y libidinal Akal

8.- Marx, K. (2023) Manifiesto del Partido Comunista Gredos

9.- Zizek, S. (2025) Contra el progreso Paidós


* Carlos Alan Sauceda Rodríguez

Su formación base es la Terapia Física además de la Maestría en Estudios en Psicoanálisis del Claustro de Sor Juana. Es coautor del libro Disertaciones Psicoanalíticas y Crítica de cine en la Universidad de Londres. Actualmente dedica su práctica profesional a la docencia dentro de la Facultad de Medicina de la UAEMéx, y continúa con los estudios y clínica del psicoanálisis y clínica del dolor.

Correo: carlosftsauceda@gmail.com y carlos.sauceda@udlondres.com