El Óscar y el pase a la historia
Por Lorena Loeza

Muchas cosas se pueden decir de los Premios Óscar, sobre todo en relación a su seriedad y rigurosidad en premiar a lo mejor de la industria hollywoodense y algunas producciones a nivel mundial. Con los ojos de todo el mundo puestos encima, no pocas veces la entrega del Óscar ha sido polémica y criticada. Y sin embargo nadie – incluyendo a los más férreos detractores/as – podría dejar de admitir que espera su entrega cada año y hace algunas  predicciones al respecto.

En esta ocasión, la esperada entrega ofrece una interesante encrucijada en la categoría principal a Mejor película. Si de hacer historia se trata – que a veces la Academia se lo plantea y lo logra- la indiscutible ganadora debería ser “Roma” de Alfonso Cuarón. Una cinta filmada en español y mixteco, con gran éxito a nivel internacional y que además abre el debate sobre la distribución en plataformas y salas de proyecciones, no debería  pasar desapercibida, ni retirarse con las manos vacías. Podría ser que la Academia, amante de los récords históricos, decida premiar por primera vez a una película de habla no inglesa, que además fue producida para una plataforma digital y no para salas de cine. Todo México estará  sin duda esperando que eso suceda.

Si la Academia decide —como en ocasiones lo hace— visibilizar la política interna de los Estados Unidos y hacer críticas a la idiosincrasia conservadora, sin duda el premio será para “El Infiltrado del KKKlan” (BlancKkKlansman, S. Lee, 2018), “Green Book” (Green Book, P. Farrelly, 2018)  o “El Vicepresidente” (Vice, A. Mckay; 2018). Todas ellas,  con duros discursos que han hecho mella en el momento político actual y que no sólo Norteamérica entiende y celebra.

Pero si la tendencia fuera premiar una película considerada “de arte” por lo menos en el extraño modo con que la Academia define eso, el premio sin duda podría ser para “La Favorita”, (The Favorita, Y. Lanthimos, 2018) una impecable película de época, que sin duda sería una elección con la que pocas personas podrían quedar descontentas.

Y finalmente, si se decide premiar taquilla y confirmar que la Academia está para eso, el premio podría  disputarse entre “Rapsodia Bohemia” (Bohemian Rhapsody, B. Synger, 2018), “Nace una estrella” (A Star is Born, B. Cooper, 2018) o “Pantera negra” (Black Panther, R. Coogler, 2018).

Sinceramente, creo que lo mejor sería que hiciera historia, porque de lo otro ya hemos visto mucho a lo largo de los años. Se abren apuestas.
 

Óscar 2019: El triunfo de los superhéroes
Por Samuel Lagunas


Pase lo que pase la noche del domingo, los grandes ganadores de 2018 fueron los superhéroes. Al conseguir una nominación en la categoría de Mejor Película, “Black panther” se convirtió en la rotunda expresión de una ceremonia que busca renovarse con tal de seguir siendo relevante para el público global (el descenso en los ratings el año anterior la mandó a terapia intensiva). Una cinta afroamericana y de superhéroes conjuntaba dos minorías de gran peso en las audiencias y, de algún modo, se convertía en un mensaje político de inclusión: “En los Óscar todos caben”. Los fans de Marvel, si bien algo desencantados porque fue ésta y no la última entrega de “Los vengadores” la que obtuvo la nominación, pudieron sentirse reconocidos por una Academia que se mantenía confinándolos a las categorías técnicas. Por eso -por obtener el último reflector que les faltaba- los superhéroes ya ganaron.

Los superhéroes han triunfado también porque en la categoría de Mejor Película Animada seguramente obtendrán la estatuilla y pasarán por encima de directores como Wes Anderson (“Isla de perros”) y el japonés Mamoru Hosoda (“Mirai of the future”). “Spider-man: un nuevo universo” puede ser la película más importante de Marvel en mucho tiempo, pero carece tanto del ingenio y la precisión técnica de Anderson, como de la ternura y sinceridad de Hosoda. “Spider-man: un nuevo universo” es más de lo mismo, sólo que mejor diseñado. La Academia, en ese reconocimiento, parece conformarse con los límites de ese género y, resignada, ha empezado a celebrarlos.

Es cierto que “Black Panther” no obtendrá ninguno de los Óscares a lo que aspira. Lo importante es que los superhéroes ya están allí (minando toda barrera entre “alta cultura” y “cultura popular”, muy importante aún para algunos críticos) y eso asegura su presencia con cada vez más peso en las próximas entregas. Será difícil sacarlos. Más si tomamos en cuenta la poca determinación que ha mostrado la Academia frente a las redes sociales y a las demandas públicas. Con ese comportamiento, en vez de apertura, sus miembros y sus mecanismos delatan una patética y lastimosa conveniencia. A estas alturas, este vetusto armatoste que es el Óscar es ya una mera máquina de aplausos que premia muchos fenómenos de masas y muy pocas películas. Todo lo político que pueda ocurrir en ese marco, será, como ocurre con los superhéroes, un simple simulacro de bondad y de victoria.


Oscar 2019:  Un año desangelado
Por Ali López

Este año, tal vez, tengamos una de las ceremonias del Oscar más desangeladas de los últimos años. Tras unas entregas con polémica política y social acuestas, además de presentadores que no han logrado dar en el clavo, ni congeniar con la audiencia, en 2019 la Academia decidió prescindir del puesto y enfocarse en el mero reconocimiento.

Por supuesto que habrá sorpresas, la más fastuoso y emocionante de ellas es la aparición de QUEEN en la ceremonia, logrando, así, congeniar nuevamente con el público de los Estados Unidos, y llegar a esta zona cinematográfica que se les debe desde hace algunos años.

Fuera de eso, no encontraremos mucho. Dos son las vías de la Academia, seguir con la corriente y la hegemonía de “Roma”; certificando a la película, además legitimando su seriedad y congruencia cinematográfica. O, por el contrario, retar a la opinión pública y apostar por productos menos publicitados, pero con una calidad del mismo nivel, o superior, a la cinta de Cuarón, lo que los pondría en el ojo del huracán, pero eso sí, con un criterio propio.

Eso sí, lo único que pido es que no gane “Black Panther”.


Oscar 2019: Cuatro películas fuerte y cuatro débiles
Por Hugo Lara

Roma

Con “Gravity” (2013), Alfonso Cuarón ganó los Oscares de mejor película y mejor director, lo cual marcó un hito para un director mexicano. Con esos premios, Cuarón estaba en posibilidad de mantener una carrera cómoda en Hollywood, con proyectos a modo, pero para su siguiente película optó por lo complicado, lo que es un mérito. “Roma”, una producción mexicana, es la película más personal de Alfonso Cuarón y, por lo mismo, la más arriesgada, por lo que le ha costado recibir muchos ataques, una buena parte de ellos inmerecidos o, al menos, discutibles. En “Roma” aparecen las referencias cinematográficas más personales del director, con acento especial en el cine italiano, pero también de la cultura popular mexicana de su generación. 

La película toca temas muy relevantes a lo largo de una trama que parece sencilla pero que está llena de recovecos llenos de ideas, entre los que sobresale el racismo, las castas y las clases sociales en México, o voltear hacia el mundo femenino, su sensibilidad y conflictos en una sociedad machista.

La película es deslumbrante, desde el blanco y negro de su fotografía; el virtuosismo de los emplazamientos de cámara; la puesta en escena; el diseño de producción; el rico sonido  diegético que completa toda la película y, sobre todo, la universalidad de sus planteamientos, que trasciende generaciones y países.

Alfonso Cuarón se llevará algunos Oscares entre las 10 nominaciones que tiene, seguramente el de Mejor Película en Lengua no Inglesa (aunque tiene fuertes competidores, como “Guerra Fría”). Tampoco sería extraño que sea recompensada con el premio a Mejor Director. Son altas también las posibilidades de que Eugenio Caballero y Bárbara Enríquez se alcen con la estatuilla de mejor diseño de producción, aunque enfrente tienen a “La favorita”, dura competidora en ese rubro. A favor de la película mexicana, hay que decir que hubo un notable trabajo de reconstrucción de escenarios (como la avenida Insurgentes), mientras q ue “La favorita” utilizó locaciones. 

Deseamos que también caiga a su favor el premio de mejor actriz para Yalitza Aparicio, aunque parecen más fuertes Olivia Colman por “La favorita” y Glenn Close por “The Wife”. Lo mismo ocurre con Marina de Tavira que busca el premio de Mejor Actriz de Soporte, cuyas grandes rivales son Emma Stone y Rachel Weisz, ambas por “La favorita”. 

En los demás apartados, “Roma” podría ganar en Mejor Mezcla de Sonido y Mejor Edición de Sonido, así como Mejor Fotografía (a cargo del propio Cuarón), aunque otra vez allí sus posibilidades son las mismas de “La favorita” y “Guerra Fría”. En cuanto al rubro de Mejor Guión Original, “Roma” de nuevo parece empatada con “La favorita” y con “Vice”.


La favorita

La más reciente película del griego Yorgos Lanthimos, “La favorita” (“The Favourite”, 2018), llega de cara al Oscar como una de las más nominadas junto a “Roma” de Alfonso Cuarón, ambas con diez opciones a premios.  La competencia entre ellas será muy dura, sobre todo en las ternas más importantes: mejor película, mejor director, mejor actriz, entre otras.

Lanthimos es un director que en los últimos años se ha hecho notar con películas como “La langosta” (“The Lobster”, 2015) y “El sacrificio de un ciervo sagrado” (“The Killing of a Sacred Deer”, 2017). Y con “La favorita” confirma que se trata de un cineasta con una visión particular, con un estilo sofisticado y original.

“La favorita” está situada en Inglaterra a inicios del siglo XVIII, en la corte de la reina Ana Estuardo.  Las propuesta del director para aproximarse al pasado es fascinante, pues para él supone un viaje donde lo más importante no consiste en apegarse con fidelidad a lo que dicen los libros de Historia (con mayúsuclas), sino en la historia chiquita, la de las conjeturas que es, al final del día, la esencia de un conflicto entre tres personajes femeninos muy particulares: la misma reina Ana (Olivia Colman) que se comporta como niña berrinchuda; su consejera más cercana y amante en la intimidad, Sarah Churchill (Rachel Weisz), fuerte y dominante; y por último, una doncella arribista que aspira a ascender socialmente, Abigail Masham (Emma Stone).

Es una película brillante, astuta y mordaz. Las tres actrices principales se desempeñan de forma deliciosa y el director las empuja a arriesgarse, a aventurarse en la fabulosa creación del actor dentro del cine.  Esto, que es el corazón de la película, está amueblado por las aportaciones sobresalientes de la fotografía y el diseño de producción, donde “La favorita” se convierte en fuerte competidora en las ternas respectivas.


El Infiltrado del KKKlan (BlacKkKlansman)

El director Spike Lee muestra su músculo creativo en esta notable película de tema racial, acerca de un policía negro que se infiltra en un grupo supremacista del tristemente célebre Ku Klux Klan.  La trama está situada en Colorado en el inicio de la década de los años setentas del siglo pasado, cuando existía una crispada militancia en torno a los conflictos raciales en Estados Unidos. El guión está inspirada en un caso real, lo que la hace aun más atractiva, pero sobre todo es un relato crítico que alude al tiempo actual, un alegato sobre la situación del país del norte bajo el nefasto gobierno de Donald Trump, quien ha revivido viejas heridas a raíz de su postura claramente racista.

Película poderosa, valiente y crítica, con una buena dosis de humor, que además está muy bien realizada, con una notable banda sonora y unas estupendas actuaciones, especialmente de Adam Driver y John David Washington.

Cada año, suele haber alguna película que es nominada a los Oscares para cumplir con una cuota racial, a veces inmerecidamente. Este NO es el caso. Sus nominaciones son justas y la película tiene la fuerza por sí sola para considerarse entre lo mejor del año.  De sus seis nominaciones, parece con buenas probabilidades en las categorías de Mejor Actor de Soporte (Adam Driver), Mejor Edición, Mejor Música Original y Mejor Guión Adaptado.


El vicepresidente: más allá del poder (Vice, 2018)

Otra gran película que estará en lo mejor del año. También de tema político, “Vice” no es una bioepic convencional, sino un retrato crítico y ácido sobre un personaje oscuro, Dick Cheney, vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno del incompetente Georg W. Bush (2001-2009).  El filme es dirigido por Adam McKay, quien dio el saltó a los primeros planos desde su filme anterior, “The Big Short” (2015), ganadora del Oscar como mejor guión adaptado, el cual abordaba la crisis financiera de 2007 en Estados Unidos.

Mckay confecciona un filme muy sólido, de una hechura notable, con una narrativa muy dinámica y original. La cinta describe la vida de Cheney desde su trompicada juventud afectada por su alcoholismo, hasta sus años en el que ejerce su turbio poder desde la vicepresidencia para favorecer a ciertas compalñías petroleras que tienen intereses en Irak y el medio Oriente, todo esto bajo los efectos de 11/9 y de la guerra que se desató después del ataque terrorista. La realización se apoya en una edifción acelerada, que recurre constantemente a imágenes de archivos, breves fragmentos de televisión, noticieros, y otras fuentes. Cheney es brillantemente encarnado por Christian Bale, quien interpreta al personaje desde sus años universitarios hasta los tiempos en la Casa Blanca, cuando era sexagenario.

De sus ocho nominaciones, “Vice” es gran favorita precisamente en la categoría de Mejor Actor, gracias al desempeño de Bale, así como Mejor Actor de Soporte con Sam Rockwell, quien parece un auténtico clon de George W. Bush.  Igualmente podría ganar en el rubro de Mejor Edición, Mejor Maquillaje y Peinados y, con un poco más de suerte, Mejor Guión Original.


Bohemian Rhapsody (2018)

El biopic de Freddy Mercury, el mítico líder y vocalista de Queen, fue realizado con solvencia por Bryan Singer, uno de los directores de Hollywood más cotizados y destacados de su generación, a pesar de la polémica que lo rodea.  “Bohemian Rhapsody” es un filme entretenido y ágil, donde la realización sabe sacarle jugo a las populares cannciones de la banda inglesa, con un bien  desarrollado personaje protagonista, el mismo Mercury, quien cumple con un arco dramático convencional pero eficaz, que va de su origen humilde como miembro de una familia migrante hasta la cima de su celebirdad en el concierto de Live Aid y su muerte prematura a causa del Sida.

“Bohemian Rhapsody” es un filme muy apropiado para cautivar a las nuevas generaciones de Queen y de Freddy Mercury, aunque no tanto para los contemporáneos de ese grupo de rock. Al final, es un filme complaciente, que no arriesga demasiado ni queda mal con nadie.

De sus cinco nominaciones, sólo se ve fuerte en la categoría de Mejor Actor para Remi Malek, quien salió avante del difícil reto de encarnar al magnético e inigualable Freddy Mercury.


“Nace una estrella” (A Star is Born, 2018)

La opera prima como director de Bradley Cooper fue recibida con muy buena aceptación por parte de la crítica y el público, pero poco a poco esa simpatía se ha ido desinflando. Y es que pesa mucho en su contra que sea la cuarta versión de una película que se recicla cada dos generaciones en Hollywood, como lo prueban los filmes de 1937, 1954 y 1976. Aunque esta versión se supone que está adaptada a la época actual, tiene el sabor de pertenecer a otra época, quizás por el tema y la forma en que lo aborda.

Por otra parte, la película tiene a su favor la presencia de la carismática cantante Lady Gaga como protagonista, quien sale bien librada, aunque no parece candidata fuerte en la categoría de Mejor Actriz, donde Olivia Colman y Glenn Close son las favoritas. Gaga es acompañada en pantalla por el mismo Cooper, quien también está nominado como Mejor Actor, con pocas probabilidades. Del total de sus ocho nominaciones, en realidad “Nace una estrella” tiene oportunidades en categorías menores, como Mejor Canción Original  (Shallow” de Lady Gaga), Mejor Mezcla de Sonido y, tal vez, Mejor actor de Soporte (Sam Elliot). Hay que descartarla desde ahora como ganadora de Mejor Película, Mejor Giuón Adapatdo y Mejor Fotografía.


“Green Book” (2018)

El título “Green Book” hace referencia al llamado “The Negro Motorist Green Book”, una guía publicada entre 1936 y 1966, que estaba dirigida a viajeros negros donde se les señalaba los sitios donde podrían hospedarje o comer sin el riesgo de ser discriminados. El filme está situado al inicio de los años sesentas, durante la presidencia de Kennedy (1960-1963) y cuenta la amistad que forjan Don Shirley (Mahersala Ali) un refinado pianista negro, y Tony Lip (Viggo  Mortensen), un tosco y vulgar italoamericano, a quien aquel contrata como chofer para que lo lleve por los estados sureños y racistas, durante una gira de trabajo.  La trama se sitúa en una época donde eran álgidos los conflictos raciales y había una lucha intensa por los derechos civiles por parte de los afroamericanos.

Dirigida por Peter Farrelly, director de peso ligero, “Green Book” es un filme demasiado predecible, donde todo se resuelve muy fácil. En una trama llena de lugares comunes acerca de la amistad de una pareja dispareja de corte racial. Es, en efecto, natural su conexión con otro filme de la misma temática, “El chofer y la señora Daisy”  (Driving Miss Daisy, 1989).  De las cinco nominaciones a las que aspira “Green Book”, incluyendo mejor película, mejor actor (Viggo Mortensen) y mejor guión original, no se ve favorita en ninguna.


“Black Panther” (2018)

La película más débil que compite por el Oscar a Mejor Película es “Black Panther”, dirigida por Ryan Coogler.  Sus siete nominaciones sólo se pueden entender por una cuota racial con dedicatoria a la comunidad afroamericana, normalmente menospreciada en esta ceremonia, pero francamente sus méritos son muy pobres, en el entendido que la realización y sus efectos especiales, lo mejor de la cinta, no constituyen un referente sobresaliente dentro del cine actual de Hollywood. 

Esta película de superhéroes de Marvel está protagonizada, escrita, dirigida y musicalizada por afroamericanos, pero salvo ese detalle, la película es muy convencional y rutinaria dentro de su género. El filme es una apología errónea de la cultura afroamericana, en la que se establece un superhéroe que proviene de Wakanda, un reino muy avanzado y desarrollado tecnológicamente, escondido en el corazón de Afríca. 

Ya la premisa es grosera, toda vez que en la realidad alude a un mundo fantástico muy avanzado oculto en el continente más pobre del planeta, donde las guerras, la muerte, las enfermedad, son el pan de cada día. Pero esto no supone ningún conflicto ético para los productores y realizadores de esta cinta, a los que alegra sin mayor problemas la millonaria recaudación que ha tenido la película alrededor del mundo. Puede pensarse que la trama está cargada de símbolos y metáforas políticas, pero es concederle demasiado a un filme sin contenido honesto, que sólo busca satisfacer a un público condescendiente y manso.  Hasta para la fantasía, se necesita rigor y congruencia.

 

Por Hugo Lara Chávez

Cineasta e investigador. Licenciado en comunicación por la Universidad Iberoamericana. Director-guionista del largometraje Cuando los hijos regresan (2017). Productor del largometraje Ojos que no ven (2022), entre otros. Director del portal Correcamara.com y autor de los libros “Pancho Villa en el cine” (2023) y “Zapata en el cine” (2019), ambos con Eduardo de la Vega Alfaro; “Dos amantes furtivos. Cine y teatro mexicanos” (coordinador) (2015), “Luces, cámara, acción: cinefotógrafos del cine mexicano 1931-201” (2011) con Elisa Lozano, “Ciudad de cine” (2010) y"Una ciudad inventada por el cine (2006), entre otros.